Cuba, ¿un país de corruptos?

Una vez un profesor me dijo, al referirse a la corrupción, que si se aplicara  el modelo musulmán de castigar cortando la mano de todo aquel que robe, pues Cuba sería casi un país de mancos. Sus palabras me vienen a la mente en estos días en los que los llamados a luchar contra la corrupción nos acercan a una cruzada, casi santa, por extirpar de Cuba lo que muchos han considerado como el verdadero enemigo de la Revolución y del sistema político actualmente imperante.

Las reflexiones hacia las que se encaminará este post están lejos de cuestionar el peligro de la corrupción, un enemigo que lejos de ser un arma contra X sistema o ideológica, es un mal que vive en el interior del ser humano y que es expresión de la degradación y de la pérdida de valores de la sociedad humana en su conjunto. Tampoco abundaré en los mecanismos para luchar contra ella, en ese sentido apostaría por incitar a que usted lector o lectora que me lee sea quien haga un ejercicio de libertad de expresión a fin de abordar en su muy personalísima fórmula para derrotar la corrupción y si los pasos que se dan son los más idóneos.

Entonces, si no voy a hablar sobre el impacto de la corrupción o tampoco de las fórmulas para acabar con él, ¿de qué voy a hablar? Sencillo, hablaré de la relación de nosotros los cubanos con la corrupción. Continúa leyendo “Cuba, ¿un país de corruptos?”