El Granma vs los repasadores

Al parecer el Diario Granma ha sacado licencia para  convertirse en el azote del cuentapropismo en Cuba. Incapaz, gracias al secretismo, de centrarse en analizar aspectos esenciales para el cubano común como el salario, los precios en el mercado minorista, los suministros agropecuarios, el nivel de vida de los ciudadanos o los problemas de corrupción en X ministerio, empresa -estatal o mixta- o UEB, el Diario anda haciendo su verano con los cuentapropistas, cosa que en lo personal no veo para nada mal, aunque creo que la satanización se está pasando de los niveles normales.

Hace unos días -el 11 de octubre para ser más exacto-el órgano oficial del Comité Central del PCC sentó a los repasadores en el banquillo de los acusados y se dispuso a analizar, siempre desde la perspectiva mirar más lo malo que lo bueno. El polémico y muy cuestionable artículo de la periodista Lissy Rodríguez Guerrero deja, para todo aquel que sea ajeno al tema, la sensación de que la educación en Cuba tiene un nuevo enemigo: los repasadores y sus métodos de “explotación”.

El mismo día en que el Granma divulgaba su artículo, el colega y amigo Ruslán publicaba sus impresiones sobre el asunto en un contundente post. Con sus palabras coincido plenamente y en ese momento no quise emitir una opinión personal ni mucho menos dedicar líneas de mi blog a analizar el tema. Pero este fin de semana, un diálogo bien interesante con colegas de la Universidad además de una sugerencia muy especial de una amiga bloguera, me han motivado a escribir y dar mi opinión, personal y en el terreno sobre el tema de los repasadores. Continúa leyendo “El Granma vs los repasadores”

Los buenos y los malos

obreros-calificadosPor: Yohan González Duany

Miles de adolescentes cubanos egresados de la enseñanza secundaria básica lucen por estos días ante sus familiares su título de graduado y su boleta de carrera otorgada. Muchos tienen entre 15 y 16 años, y en sólo unos meses, una vez acabe la etapa vacacional que recién comienza, ingresarán a nuevos centros de estudio. Algunos estarán a pasos de la universidad, otros estarán cerca de chocar con la vida laboral y comenzar a ganar sus primeros billetes conquistados gracias a su sudor.

Si antes de noveno grado todos los estudiantes vestían el mismo uniforme y eran considerados de la misma manera, una que vez avanzan el umbral del escalafón y las asambleas de otorgamiento ya no todos  son iguales. Ahora se dividen entre azul y marrón aunque otros puede que vistan el rígido verde. De azul los chicos del pre, de marrón los chicos de politécnicos o escuelas de oficio. Continúa leyendo “Los buenos y los malos”