Solanum tuberosum: un alimento en peligro de extinción en Cuba

Son las 11 y 37 de la noche del jueves 20 de marzo de 2014. Mientras La Habana se prepara para zambullirse en el sueño, hay movimiento y ruido en la intercepción de las calles Dragones y Rayo, en el municipio capitalino de Centro Habana. A las puertas del punto de venta de productos agroalimentarios ubicado en esa esquina, decenas de personas continúan haciendo fila para poder comprar. El panorama está así desde las seis de la tarde, hora en que llegó el camión desde una cooperativa en Mayabeque.

Algunos no se han quitado la ropa del trabajo, otros se lamentan haberse perdiendo el partido de béisbol entre Industriales y Pinar del Río. Es casi medianoche, pero el descanso y mucho menos el sueño no entiende a la hora de pensar en la comida para la casa.
Dos policías controlan el orden evitando que la mezcla de cansancio y el apuro por salir de varios de los presentes en la fila no les juegue una mala pasada. Es la fila para comprar la papa, una vianda casi sagrada para todos nosotros que desde hace años comienza a mermar su presencia en los agromercados y mucho menos en la cocina de los cubanos.

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Cuba, ¿un país de corruptos?

Una vez un profesor me dijo, al referirse a la corrupción, que si se aplicara  el modelo musulmán de castigar cortando la mano de todo aquel que robe, pues Cuba sería casi un país de mancos. Sus palabras me vienen a la mente en estos días en los que los llamados a luchar contra la corrupción nos acercan a una cruzada, casi santa, por extirpar de Cuba lo que muchos han considerado como el verdadero enemigo de la Revolución y del sistema político actualmente imperante.

Las reflexiones hacia las que se encaminará este post están lejos de cuestionar el peligro de la corrupción, un enemigo que lejos de ser un arma contra X sistema o ideológica, es un mal que vive en el interior del ser humano y que es expresión de la degradación y de la pérdida de valores de la sociedad humana en su conjunto. Tampoco abundaré en los mecanismos para luchar contra ella, en ese sentido apostaría por incitar a que usted lector o lectora que me lee sea quien haga un ejercicio de libertad de expresión a fin de abordar en su muy personalísima fórmula para derrotar la corrupción y si los pasos que se dan son los más idóneos.

Entonces, si no voy a hablar sobre el impacto de la corrupción o tampoco de las fórmulas para acabar con él, ¿de qué voy a hablar? Sencillo, hablaré de la relación de nosotros los cubanos con la corrupción. Continúa leyendo “Cuba, ¿un país de corruptos?”

La vivienda en Cuba: entre la deuda histórica y la calidad (I)

El pasado martes 4 de febrero, la sección Cuba Dice del Noticiero de la Televisión Cubana dedicó su emisión al espinoso y urgente tema de la vivienda, principalmente la construcción de viviendas para albergados y la eliminación de barrios insalubres. Los once minutos del reportaje no fueron suficientes para contar la historia y la realidad de cientos de miles de familias cubanas que continúan hoy a la espera de una vivienda decente, pero si permitió conocer, más allá de los esfuerzos, los desaciertos en las labores de solución de los problemas de vivienda. Un pequeño survey a varios amigos y vecinos que pudieron ver la última edición de Cuba Dice arrojó la indignación sobre la mala calidad de las viviendas que se están entregando, muchas de ellas con graves problemas en el acabado de la obra. Pese a los recurrentes y reiterativos llamados de varias figuras de la política y del Gobierno cubano, la calidad de los procesos inversionistas continúan erosionando la solución del tema de la vivienda, pero ¿de quién o quiénes es la culpa?

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Los cuatro jinetes del Apocalipsis en Cuba

Según el Nuevo Testamento serán cuatro los jinetes que cabalgarán sobre la Tierra y traerán consigo el Apocalipsis, o lo que es lo mismo, el fin de los tiempos. Cada uno de ellos, montados sobre cuatro caballos de diferentes colores, esparcirá las plagas que nos consumirá y nos hará caer como Humanidad.

La Cuba del decimocuarto año del tercer milenio después de Cristo vive por estos días su propia batalla contra el azote de sus cuatro jinetes que, poco a poco y en silencio, nos van consumiendo como sociedad y como país. Me atrevería a decir que, a diferencia de los cuatro que consumirán a la Humanidad, los nuestros ya han dejado de ser una predicción para convertirse en parte de nuestra compleja y difícil realidad. Continúa leyendo “Los cuatro jinetes del Apocalipsis en Cuba”

Un año después

A Monterroso y Reina María.

Marcia ha vivido rodeada de las anécdotas de los años en que sus padres estuvieron en la Unión Soviética. Creció escuchando historias sobre la vida en la universidad –“la Lomonosov” como le decían sus padres-, los fines de semana en el Park Kultury o los fines de años bailando con la música de Los Van Van en la embajada mientras afuera los termómetros descendían cual bolsa de valores en plena recesión. Su caligrafía, que muchos profesores admirarían por la calidad de su trazo, se forjó gracias a tantos fines de semana imitando la letra del título de maestría de su madre.

A diferencia de otras niñas de su edad, su lectura favorita no eran los libros infantiles sino los bellos y nostálgicos poemas que su padre le enviaba a su tía Mara, quien para aquel entonces estudiaba en una escuela al campo en Batabanó.

Marcia amaba los últimos domingos de cada mes, días que para ella eran los más alegres. En ese momento su casa se llenaba de la “familia rusa”, como cariñosamente le decía su papá, y que no eran nada más que los viejos compañeros de clase de sus padres, a quienes Marcia siempre ha llamado a cada uno como tío o tía y sus hijos siempre han sido sus primos.

Jamás sus padres volvieron a regresar a la Unión Soviética, un país que para cuando ella aprendió a descifrar las complejidades del mapamundi era más pequeño que antes y ahora se llamaba Rusia, pero siempre albergó la esperanza de visitar la tierra en la que sus padres se conocieron y en la que, quizás con un poco más de suerte, habría nacido y se sentiría aún más unida a ella. Para ella Cuba y aquella tierra eran sus dos patrias, dos lugares a los que había aprendido a querer. Uno desde la realidad de la dureza y el sacrificio familiar durante los años del Período Especial y el otro desde la añoranza de los viejos recuerdos e historias de sus padres. Continúa leyendo “Un año después”

La velocidad si es importante

Foto: Roberto Chile
Foto: Roberto Chile

Por: Yohan González

Durante una entrevista, publicada hace algunos días en este blog, el historiador y escritor cubano Newton Briones Montoto me comentaba, en referencia  a “lo que está haciendo Raúl Castro”, que:

(…) la velocidad es importante. Porque el tiempo se nos acaba. Los encargados de rectificar son los que hicieron la revolución. Lo mejor que nos ha podido suceder es que sean ellos. Todavía tienen una cuota alta de autoridad, El Moncada y La Sierra son su estandarte. Los que vengan detrás no tendrán esa autoridad, se la ganaran gobernando, ahí está el peligro.

En una ocasión, durante una charla con un amigo cubano residente en el exterior –cuyo nombre me reservo porque no viene al caso y le debo un respeto-, este me decía, cito textualmente: “Yohan, tú que estas allá y que puedes tener consciencia de las cosas  me puedes responder un cosa, ¿cuánto tiempo tú crees que demore ver los resultados reales y palpables de los lineamientos y de todo el proceso de cambio-actualización?”. Continúa leyendo “La velocidad si es importante”