Esa Cuba me da miedo

Cuba (la digital) se ha convertido en un espectáculo de teatro con tonalidades grises (como las del triste Quinquenio) y grotescas (como las de una risible caricatura). En una orgía de vergüenza e indecencia, bandos de activistas, blogueros y/o periodistas juegan a lanzarse acusaciones y descalificaciones de todo tipo. Es un juego de suma cero: quien gana, gana todo; quien pierde, puede perderlo todo, hasta un trabajo o un permiso residencia.

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Mini-reflexión sobre la degeneración de la crítica en Cuba

Jamás he sido de los que creen que hay que silenciar la crítica para “no darles elementos al enemigo”. Creo, al contrario, que con esta absurda justificación, a lo largo de las últimas décadas, se han alimentado y favorecido la mayoría de las contradicciones, en muchos casos absurdas, que hoy afectan a la sociedad cubana. Sobre esto no cabe la más mínima duda. O por lo menos esta es mi visión de espectador externo, cansado del cuento ilusorio del perfecto paraíso socialista y convencido de que solo la crítica y la absoluta transparencia pueden ser el auténtico motor de cada proyecto humano, que se llame comunismo, socialismo o revolución.

Hoy en día, comentarios espantosos, imágenes obscenas, insultos arbitrarios, declaraciones totalitarias y auténticos actos de repudio virtual, aparecen a cada rato en el pequeño fragmento digital que ocupa la comunidad cubana. Sin embargo, a pesar de que uno se esperaría semejante comportamiento de la llamada “vieja guardia”, de los “atrincherados partidarios del Gobierno cubano”, estas actitudes se han manifestado también en algunos sectores de quienes reclaman más espacios de participación y más respeto hacia el pensamiento distinto. Continúa leyendo “Mini-reflexión sobre la degeneración de la crítica en Cuba”

Inconformes cubanos y “el esquema del niño”

En memoria y por el respeto de las decenas de millones de personas exterminadas por el poder imperial. Porque el genocidio y la sangre derramada no tienen colocación política

A lo largo de su breve estancia en este pequeño planeta, el ser humano, consciente o inconscientemente, libra una ardua lucha contra el conformismo y los cánones impuestos por algún poder establecido que se presenta con el fastidioso rostro de quien lleva la verdad o la única visión posible del mundo. Es quizás parte intrínseca de la naturaleza humana, oponerse a lo que se impone, como un niño que le responde mecánicamente que no a las insoportables órdenes de sus padres.

Una imagen casi emblemática de esta lucha diaria contra la imposición, me ha llegado observando la actuación de algunos ciudadanos de Cuba, país donde gobierna un controvertido poder – aclamado por muchos y detestado por otros – que ha pasado las últimas cinco décadas aduciendo a la hostilidad internacional y a la amenaza imperialista como partes esenciales y estratégicas de un discurso político-ideológico que en muchos casos no ha logrado ni mínimamente su objetivo, convirtiéndose en un agobiante sistema de dogmas y consignas que han sido reiteradas hasta perder todo sentido. Continúa leyendo “Inconformes cubanos y “el esquema del niño””

Un banal e irresponsable hipercrítico

No es esto un cuento absoluto, ni un intento para arremeter indiscriminadamente contra una generalizada categoría.  Tampoco es una historia. Es un no-cuento, una no-historia. Es un mensaje personal, pero abierto, dejado andar libremente para que llegue a sus destinatarios. De hecho, tampoco hay rígidos destinatarios. Serán los distintos receptores quienes valorarán autónomamente donde colocarse, si avalarlo, repudiarlo o esconderse tras la hipócrita máscara de la indiferencia. Igualmente no es importante definir quien es el protagonista. El sujeto podría ser inexistente, podría tratarse de una persona específica, incluso podría ser yo, y al mismo tiempo podrían ser centenares o miles de personas. Su autenticidad va mucho más allá de una existencia física y su validez es independiente de cualquier caso concreto. Lo siguiente es un pedazo de vida de un muchacho cualquiera -perdónenme por la declinación masculina- que en sus hombros advierte todo el insoportable peso de lo que significa ser un joven cubano con ganas de decir algo en la Cuba de hoy. Continúa leyendo “Un banal e irresponsable hipercrítico”