¿Cuánto cobra Raúl Castro?

Fue el propio Fidel Castro quien reveló a cuanto ascendía su salario como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros: “(…) al cambio de 25 pesos por un dólar, es de 30 dólares mensuales”.  Así está escrito en el libro-entrevista “Cien horas con Fidel” del destacado intelectual Ignacio Ramonet publicado en 2006.

Conocíamos así, de primera mano, cuanto ganaba en aquel momento la máxima autoridad política y gubernamental del país; algo que no es muy común saber en Cuba, un país que lamentablemente carece de políticas de transparencia de la gestión pública además de control ciudadano sobre la labor de funcionarios y directivos. Dos de los pilares fundamentales de la lucha contra la corrupción política, un mal que persiste aún dentro de la realidad cubana como lo demuestra la reciente condena a seis funcionarios por corrupción. Continúa leyendo “¿Cuánto cobra Raúl Castro?”

¿Y quién paga los platos rotos?

Ay, la culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie.

Buena Fe

Desde que se detectara en España el primer caso de contagio de ébola fuera de África, varios sectores de la prensa, la sociedad civil y un porciento para nada despreciable de la población española han expresado su pedido de renuncia para la ministra de Sanidad Ana Mato. Sin embargo, con una opinión pública claramente no favorable a su continuidad y la clara existencia de fallos en la administración del sistema de sanidad – incluida su incapacidad en el ejercicio del cargo- la ministra se ha mantenido en el cargo y se burla de una impopularidad cada vez creciente. Sucesos como estos suelen ocurrir en varios países donde funcionarios ,inclusive Jefes de Estado o de Gobierno, enfrentándose a una opinión pública adversa y a índices de popularidad bajos prefieren no asumir el fallo. Todo ello me recuerda a Cuba, donde aún seguimos padeciendo el problema de la falta de responsabilidad de los funcionarios públicos. Continúa leyendo “¿Y quién paga los platos rotos?”

Cuba, ¿un país de corruptos?

Una vez un profesor me dijo, al referirse a la corrupción, que si se aplicara  el modelo musulmán de castigar cortando la mano de todo aquel que robe, pues Cuba sería casi un país de mancos. Sus palabras me vienen a la mente en estos días en los que los llamados a luchar contra la corrupción nos acercan a una cruzada, casi santa, por extirpar de Cuba lo que muchos han considerado como el verdadero enemigo de la Revolución y del sistema político actualmente imperante.

Las reflexiones hacia las que se encaminará este post están lejos de cuestionar el peligro de la corrupción, un enemigo que lejos de ser un arma contra X sistema o ideológica, es un mal que vive en el interior del ser humano y que es expresión de la degradación y de la pérdida de valores de la sociedad humana en su conjunto. Tampoco abundaré en los mecanismos para luchar contra ella, en ese sentido apostaría por incitar a que usted lector o lectora que me lee sea quien haga un ejercicio de libertad de expresión a fin de abordar en su muy personalísima fórmula para derrotar la corrupción y si los pasos que se dan son los más idóneos.

Entonces, si no voy a hablar sobre el impacto de la corrupción o tampoco de las fórmulas para acabar con él, ¿de qué voy a hablar? Sencillo, hablaré de la relación de nosotros los cubanos con la corrupción. Continúa leyendo “Cuba, ¿un país de corruptos?”