El abuelo, el niño y los mariscos

Sábado 9 de noviembre

“Una experiencia única a solo 45 minutos del centro de La Habana”, así nos invita la emisora Radio Taíno a visitar el recinto feria ExpoCuba -el mayor de su tipo de la nación- ubicado a las afueras de la ciudad capital cubana. Pero el viaje hacia tan “único” lugar no fue para nada una “experiencia” de 45 minutos. Desde el centro de la ciudad (municipio Centro Habana) hasta el recinto ubicado en la zona del Parque Lenin (municipio Arroyo Naranjo) dista un viaje de aproximadamente hora y media con dos líneas de autobuses incluidos, una que nos acerque hasta la Plaza Roja –no la de Moscú sino la de la Diez de Octubre- y otra desde la Plaza, para nada Roja, hasta la entrada a ExpoCuba.

No acudí seducido por el llamado radial sino por la intención de asistir a ese museo paradisíaco llamado Feria Internacional de La Habana, a donde los mortales vamos, una sola vez al año, a ver lo mejor de Cuba y lo que llega del mundo. Como todo museo, a este solo se va a mirar y tirar fotos, no se puede comprar lo que se ve, pues no se vende nada y mucho menos está al alcance de nuestro salario; pero como todo museo, siempre uno se puede llevar un souvenir o una foto, esta vez  como recuerdo de la visita a un paraíso curiosamente ubicado a 45 minutos del centro de La Habana. Continúa leyendo “El abuelo, el niño y los mariscos”

El rostro de los campeones (crónica + fotorreportaje)

Por: Yohan González

DSCF1803Tienen entre 7 y 14 años y sueñan jugar en el Bernabeu o en el Camp Nou. Discuten sobre si Neymar puede superar a Messi o si Cristiano Ronaldo puede ganar el Balón de Oro del próximo año. Dominan cifras y estadísticas con exactitud, llegando incluso a rivalizar con Reinier González o Sergio Ortega como comentaristas deportivos.

Cada uno viste diferente, sin patrocinio ni  jugosos contratos de imagen. Visten según la economía de sus familias que puede permitir que algunos vistan las camisetas de sus equipos favoritos, o que otros, menos desfavorecidos, lleven pullovers blancos con nombres y números escritos con plumón.

Juegan en una suerte de estadio tercermundista sin pasto sintético ni dimensiones olímpicas. Sus hinchas no son nada más que sus padres o familiares, esos que hacen las mil y una maravillas para continuar sosteniendo el sueño futbolístico del “campeón” de la casa. Continúa leyendo “El rostro de los campeones (crónica + fotorreportaje)”

Última advertencia antes de llegar al infierno

Inmigrante de África en las playas italianas. Foto: Vincenzo Basile
Inmigrante de África en las playas italianas.
Foto: Vincenzo Basile

Por Vincenzo Basile

Estoy protegido por la sombra de un parasol, deliberadamente desconectado de la realidad y casi redescubriendo una ancestral afinidad con la naturaleza, gracias al sonido del mar que se impone en la costa y que me hace olvidar los ensordecedores ruidos del perenne tráfico de mi ciudad. Son las vacaciones idílicas, el alejamiento del mundo moderno que necesito.

Mi efímero éxtasis es interrumpido por la voz vigorosa de mis familiares. Ha llegado un vuo’ cumpra’ – término, que significa “quieres comprar”, utilizado para aglomerar en una xenófoba categoría homogénea a los inmigrantes de varios países, sobre todo africanos, que cada día recorren, bajo un sol abrasador, las playas de todo el país con la esperanza de vender, para pocos euros, ropa, gafas y otros accesorios de verano – aunque muchas veces la creatividad italiana no viaja tan lejos y sencillamente se dice que llegó el negro. Continúa leyendo “Última advertencia antes de llegar al infierno”

Villa Clara a la Serie del Caribe

P GRANMAPor: Ruslán Olivares (El Colimador)

Después de una espera de dieciocho años Villa Clara volvió a conquistar el título de la pelota cubana de forma inobjetable.

Colgados del brazo de su refuerzo Jonder Martínez y gracias a la venganza de Ariel Pestano vs Víctor Mesa en forma un de grand slam por el jardín izquierdo, que liquidó definitivamente a la aguerrida guerrilla matancera, la alegría retorno al estadio Augusto César Sandino después de casi dos décadas de frustraciones.

Entre los innumerables carteles de los aficionados, delirantes por el triunfo, destacaba uno muy grande que decía: “GRACIAS VÍCTOR AL FIN NOS HICISTE CAMPEONES”Continúa leyendo “Villa Clara a la Serie del Caribe”

Venezuela electoral: los 262 mil que salvaron la Revolución (I)

(Domingo 14 de abril, 11 de la noche)

Fue un noche larga. La espera impaciente y el suspenso de varias horas me habían pasado factura. A lo largo de todo el día, Telesur fue la forma más efectiva y útil de poder saber que estaba pasando.

Una demora de par de horas en emitir el resultado aumentaba mis temores y miedos. Confiaba en la victoria, en la madurez de la democracia venezolana y la convicción de los venezolanos de la importancia del voto en aquella jornada. Ni siquiera la impaciencia que sentí aquel 7 de octubre del año pasado se puede comparar con los miedos de aquella noche. Ya no estaba el gigante Chávez, aquel que venció en las urnas en 16 ocasiones gracias a su carisma, popularidad, dedicación y amor infinito hacia su pueblo. Aunque Maduro no es para nada un advenedizo o desconocido en la arena política venezolana, una campaña electoral tan corta e intensa, con el dolor de la muerte de Chávez aún fresco y latente, convertía a los comicios de aquel 14 de abril en una prueba decisiva para la continuidad de un modelo de país, del sueño de Chávez, de la esperanza del “Por ahora”.

Aproximadamente a las 11 y 47 de la noche, un mensaje vía SMS hizo retumbar mi celular. Conocía bien el número, días anteriores habíamos pactado establecer un mecanismo que me permitiera saber a tiempo real los resultados de la elección. Era Gerardo, un amigo venezolano, residente en Barquisimeto, que conocí cuando trabajaba en la industria sideromécanica cubana. Tomé  el teléfono y me dispuse a leer el mensaje:

Ganó Maduro. Gracias a Dios. Nos salvamos por un pelo… 262 mil votos salvaron la Revolución!!! Continúa leyendo “Venezuela electoral: los 262 mil que salvaron la Revolución (I)”

High Level

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Gajes del oficio me permitieron visitar este martes el Palacio de las Convenciones. En medio de una pertinaz lluvia que en la mañana ahogó literalmente a La Habana y su gente, la majestuosidad y misterio del complejo me recibió aproximadamente a las 10 y 25 AM. Una vez entré, medio empapado y preocupado por llegar tarde, me recibió el reluciente y activo lobby del Hotel Palco. Mientras iba casi de memoria hacia la sala en la que tenía lugar el evento en que participaría, recordaba la primera vez que pisé el complejo. Era yo un niño prácticamente cuando de conjunto con cientos de delegados e invitados de todo el país, participé en el III Congreso de la OPJM, era el lejano 2001, cuanto tiempo ha pasado, cuantas cosas han cambiado. Recuerdo como de conjunto con los muchachos de la capital jugaba en aquellos largos pasillos, dándoles fuertes dolores de cabeza a quienes nos atendían. Pero lo que más remembroy nunca olvido, fue el momento en que entramos por primera vez a la Sala 1, quizás el lugar que los cubanos más conocemos y asociamos directamente al Palacio de las Convenciones.

Ubicado en el habanero reparto Cubanacán (llamarlo “reparto” sería como una falta de respeto a lugares como San Agustín o Alamar, pero bueno, así aparece en el mapa), el Palacio de las Convenciones es quizás el segundo complejo más bello de la zona, solo antecedido de manera bien merecida por la grandeza del Instituto Superior de Arte (ISA), que se encuentra a solo unos pasos de allí. Para muchos cubanos la sola mención del lugar provoca asociarlo con la Asamblea Nacional, los discursos de Fidel o más recientemente los de Raúl además de vincularlo con cuanto evento internacional de alto nivel y rigor se pierda en La Habana. Algunos como mi mamá, creen que allí hay que entrar prácticamente de traje y corbata, “hay que ir bien vestido, eso es high level”, me dijo en la mañana mientras me ayudaba a escoger la ropa para vestirme.

Pero mientras regresaba a casa y me decidía a si escribir o no un artículo sobre mi estancia, me preguntaba: ¿por qué los cubanos lo consideramos como de otro nivel? Continúa leyendo “High Level”