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Cuando el Partido Único Capitalista tiembla o ¡Gracias Podemos!


A todos los que hemos nacido en aquel imaginario lado del mundo, idealmente sin fronteras específicas y sin connotación geográfica, llamado Occidente, siempre se nos ha vendido el cuento de que el sistema de gobierno representativo, según algunos “democracia representativa”, es aquel sistema genuino en el que todas las ideas caben y cualquiera, por la vía democrática, puede llegar a ocupar cargos políticos y participar así en la construcción y el mejoramiento de la cosa pública.

La mejor forma que los ideólogos de dicho sistema han escogido para otorgarle veracidad a sus postulados ha sido sin lugar a duda el llamado pluripartidismo. Decenas de partidos políticos, en cada tornada electoral y en cada país, se disputan el control del poder legislativo y del poder ejecutivo. Es probablemente el logro más grande que cualquier discurso ideológico haya tenido jamás en la historia de la humanidad. No me refiero a la validez de la idea, sino más bien a la aceptación de la misma, como si se tratara de una ley natural despojada de todo discurso parcial e intencional en su defensa. Y es así. A quien se le pregunte por qué razón cree que vive en un país democrático, casi seguramente, casi por instintivo reflejo, responderá que puede votar por el partido político que más represente sus ideas. Y hay que reconocer que en cierto modo este sistema funciona y sus postulados, en la mayoría de los casos, resultan ser – o al menos aparentan ser – verídicos.

Tomamos el caso de la política española.

En el país ibérico, en lo que va de su breve pero intensa historia democrática, se han sucedido dos gobiernos de la Unión de Centro Democrático (UCD) en la fase de la transición y – de forma alterna – seis gobiernos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y tres gobiernos del Partido Popular (PP) reflejando supuestamente las distintas tendencias ideológicas de cada etapa. Y todo aparentaba marchar bien. Cada cinco años, en las últimas tres décadas, los partidos políticos han estado enfrentándose en el juego del poder con distintas propuestas sobre, esencialmente, aspectos económicos y sociales. Subir o bajar los impuestos, aumentar o disminuir el gasto público, intervencionismo o abstencionismo del Estado en la economía, reconocer o negar los derechos de algunas minorías, confirmar o abrogar una determinada ley; han servido como línea de demarcación para que los ciudadanos, según el discurso, supieran perfectamente si colocarse a la derecha o a la izquierda del espectro político. Y para otorgarle una fachada aún más respetable a todo el asunto, estaban, casi olvidados, los partidos de extrema derecha y de extrema izquierda (así se les califica), bien controlados, al margen de la vida pública con su escasa o nula difusión entre las masas.

¡Qué sistema más perfecto!, pensarían algunos. Realmente todas las ideas, desde el neo-franquismo hasta el marxismo-leninismo tenían cabida en el debate democrático español, y ha sido sencillamente la evolución de las ideas, casi como una ley de selección natural, la que ha llevado a los españoles a identificarse esencialmente en una de las dos grandes familias del centro-derecha y el centro-izquierda, dejando atrás todas las otras ideas arcaicas. Hasta la prensa, aquel informador (de la opinión pública) que se ha convertido en formador (de opinión pública), participaba en el gran debate político colocándose, tal como los ciudadanos, a la izquierda (esencialmente El País) o a la derecha (ABC, El Mundo, La Razón, etc.) del gran escenario político moderado.

Y el juego funcionaba. Realmente ha funcionado durante las últimas tres décadas al punto de llevar a muchos a considerar a España como una “democracia avanzada” (no tengo claro de dónde sale el adjetivo). Pero, de repente, como una tormenta, algo pasó. En unos pocos años, realmente pocos si se consideran todos los acontecimientos que se han sucedido, llegó la gran crisis económica, los nefastos recortes impuestos por la dictadura financiera de la Unión Europea (empezados por el PSOE de Zapatero y completados por el PP de Rajoy), las explosiones sociales, las protestas, el 15-M y los Indignados.

Estas protestas se presentaban con el rostro de los de abajo, de los olvidados, de los afectados por las políticas neoliberales (tanto del PSOE como del PP), de los que querían luchar contra la corrupción en un país corrupto, contra la desigualdad en un país profundamente desigual. Un grito, no el único, llegaba de las calles indignadas: ¡vamos a acabar con la casta – aquella ínfima e indecente minoría política y económica – que ha destrozado ese país y ha despojado al pueblo de sus derechos fundamentales!

El poder político, que es algo distinto del partido gobernante, no mostró inicialmente gran preocupación por esos movimientos. Hubo incluso quien, en una muestra de deprecio y arrogancia, retó a los movimientos sociales a presentarse a las elecciones porque “si quieren representar a una forma de ver la sociedad deberían participar en el juego de la representación”. El poder, atrincherado en sus seguros palacios, no le tenía miedo a estas voces: eran solamente la expresión de un momento; eran algo, creían, que pasaría y se iría sin dejar huellas en la historia, o en todo caso nada por lo que preocuparse realmente.

Pero algo más sucedió. Un grupo de jóvenes profesores universitarios e investigadores liderado por Pablo Iglesias aceptó el reto y canalizó parte de las protestas del 15-M en el debate político. Nació Podemos, un movimiento en cual confluían ideas políticas de todo tipo (comunistas, anticapitalistas, socialdemócratas, populistas laclaunianos, entre muchas otras). Llegaron las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2014 y, absolutamente de la nada, Podemos se impuso como cuarta fuerza política de España. Al cabo de unos pocos meses, entre julio y noviembre de 2014, varias encuestas colocaban a Podemos como el probable ganador de unas hipotéticas elecciones generales en España. Pablo Iglesias y su movimiento parecían indetenibles.

La reacción no se hizo esperar. Aquel sistema – político, económico y mediático – que había logrado presentarse a sí mismo durante décadas como expresión del debate entre las ideas más distintas y que había convidado a los movimientos de protesta a participar al juego político, no pudo ocultarse más y se manifestó en su forma más pura, como derivación de un conjunto monolítico de ideas, fuerzas y expresiones. De repente, todas aquellas diferencias que habían otorgado al país una apariencia de política dialéctica, aun permaneciendo en el discurso, perdieron toda su fuerza y se mostraron por lo que son, es decir, alas o facciones que discuten distintas propuestas dentro de algo que, sin resultar catastrofista, podría sin problemas calificarse como “Partido Único Capitalista”. El enemigo número uno del PSOE, del PP y de nuevas fuerzas políticas nacidas como hongos era el señor Pablo Iglesias y su amenazante movimiento que empezó a ser calificado de “antisistema”.

El poder mediático, todo, también dejó a un lado algunos distintos enfoques que antes le otorgaban diferencias ideológicas y se lanzó unánimemente contra Podemos: empezó la campaña del miedo. Tras años invertidos en una intensa campaña mediática para inculcar en la población una visión totalmente falsada y distorsionada de ideas como comunismo y socialismo o de hechos que ocurren en Cuba o Venezuela (recordemos, blancos principales de la sección internacional de casi todos los medios españoles); El País, ABC, el Mundo así como nuevos medios digitales creados, tal parece, precisamente para fomentar dicha campaña, han estado otorgándole todo tipo de etiqueta peyorativa al nuevo movimiento. “Chavista”, “bolivariano”, “neo-comunista”, “populista”, “etarra”, “castrista”, “pro-iraní”, entre muchos otros, han sido los adjetivos que más han estado presentes en cualquier artículo, editorial o debate político a la hora de hablar de Podemos. Mentira tras mentira, invento tras invento, estas etiquetas se han difundido en todo el territorio español y, hay que admitirlo, han tenido algún que otro éxito. De hecho, no es raro escuchar por las calles a alguien que diga, sin siquiera saber argumentar, que no votaría a Podemos porque “…mira como está Venezuela”.

Viñeta de José Manuel Puebla. Tomada en www.abc.es/el-sacapuntas/
Viñeta de José Manuel Puebla. Tomada en http://www.abc.es/el-sacapuntas/

Es evidente, por otro lado, que la campaña del miedo no ha funcionado totalmente. A pesar de no ser ya primera fuerza política en estimación de votos, Podemos “triunfó” en las elecciones generales de diciembre de 2015 como tercera fuerza política de España y, según varias encuestas, “triunfará” – en una alianza con Izquierda Unida denominada Unidos Podemos – como segunda fuerza política en las próximas elecciones del 26 de junio de 2016.

Podemos no pudo ganar, tal como pareciera. No pudo, al menos aun no, ser aquel partido “antisistema” que había llegado para acabar con la vieja política y los viejos politiqueros corruptos y generar un nuevo pacto con los ciudadanos para que España se acercara un poquito más a una forma de gobierno aparentemente democrática. En el auge de la campaña del miedo, tuvo que moderarse para no asustar; tuvo que renunciar a parte de su discurso para quitarse de encima esas etiquetas y no enajenarse potenciales electores. Tuvo que aceptar que no podría gobernar solo y necesitaba, por pragmatismo político o lo que sea, pactar con aquellas fuerzas políticas contra las cuales había prometido luchar. ¿Se puede criticar a Podemos por este cambio de ruta? Absolutamente no. Como idealista diría que ha sido algo decepcionante ver el progresivo abandono del discurso anti-casta que tanto fervor me había provocado desde que llegué a España, ya hace casi dos años. Pero como observador objetivo debo admitir que Podemos está haciendo lo correcto para sobrevivir en un ambiente terriblemente hostil y, en cierto modo, así poder lograr parte de los grandes cambios que había prometido.

A pesar de cuales sean los resultados de las próximas elecciones, a pesar de que se forme un improbable gobierno liderado por Pablo Iglesias y apoyado por el PSOE, a pesar de que se forme una más probable gran coalición que muchos llaman “moderada” y “antipopulista” entre PP, PSOE y Ciudadanos, a pesar de todos los pesares; Podemos ha logrado algo fundamental que no se puede arrebatar con elecciones, grandes coaliciones y campañas mediáticas. Podemos vino para cambiar radicalmente a España, pero no se lo permitieron. Pero igual Podemos, a pesar de todo, se quedó como prueba viviente y demostración práctica de que cuando el todopoderoso Partido Único Capitalista tiembla, afila sus uñas, agrupa sus filas y ataca a todo el que quiera romper su poderío. Podemos nos permitió ver lo falaz que es la ideología liberal y su engañoso axioma de correspondencia entre democracia y pluripartidismo. Podemos logró que todos los intereses económicos y políticos que se esconden detrás de la llamada prensa libre mostraran su esencia. Podemos nos demostró que los intereses de la mayoría están muy lejos de ser defendidos por la minoría en el poder. Por todo eso y por lo que vendrá, aun con algo de amargura por lo que no se pudo alcanzar, no puedo dejar de gritar: ¡Gracias Podemos!

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15 comentarios en “Cuando el Partido Único Capitalista tiembla o ¡Gracias Podemos!

  1. Interesante y con grandes argumentos para aquellos que nec esitan actualizarse con la realidad de las campañas mediaticas contra los partidos y gobiernos de izquierda.
    Muy instructivo, inteligente. Gracias, Enzo, siempre disfruto tuy manera de escirbir y ver la realidad. Un abrazo

  2. Claro que Podemos, si podemos vivir en un mundo mejor, por que es posible.
    el capitalismo esta acabado y a la izquierda le hace falta mas unidad, firmeza y no dormirse en los laureles: Gobernar para y con el pueblo.
    Estos tiempos que corren necesitan mucho de rescatar valores que ennoblecen al ser humano, por que el hombre cada dia se esta volviendo mas indeferente ante la realidad social, el consumismo, el egoismo, el indivudualismo esta cada dia mas profundo, QUE TRISTEZA!!!!,
    Digo como el poeta SEAMOS CADA DIA UN TILIN MENOS EGOISTA.

  3. Me parece interesante el caso Podemos, o sea, a pesar de todo lo que se ha dicho contra ellos, de las campañas y del riesgo, hoy Podemos, como partido y como movimiento, están en una posición inigualable de poder plantarle cara al bipartidismo en España. Confieso que leer este artículo es de las cosas que jamás me imaginé que podría leer en un blog escrito desde Cuba y más en un artículo escrito por un italiano. Me ha gustado mucho, yo hace algunos meses pensaba en no votar a Podemos (lo dudaba hace unos días) pero como española residente en el exterior ya me he decidido y lo he hecho. Se puede estar o no de acuerdo con Podemos, pero su voluntad transformadora es maravillosa y ya solo por eso y darle una buena lección de humildad al PPSOE es necesario votarles.

    1. Hola Carol. Gracias por pasarte por aquí y por dejar tu comentario. Es un placer saber que te ha gustado lo que has leído. He de admitir que actualmente este blog, aunque creado en Cuba, se está gestionando desde España (Madrid) país donde yo (el italiano) y mi coeditor (el cubano) estamos residiendo. Coincido totalmente contigo sobre lo de darle quizás el beneficio de la duda a Podemos. En muchas cosas no estoy de acuerdo con ellos, pero, como bien dices, su voluntad transformadora es impresionante y maravillosa y solamente por eso vale darles a todos ellos una oportunidad. Lo viejo se conoce ya. Lo nuevo no.

      Un saludo

      1. A propósito de que eres italiano me gustaría saber qué opinas sobre el Movimiento Cinco Estrellas. He estado leyendo que acaban de conquistar las alcaldías en Roma y creo que en Turín. Recuerdo que cuando Podemos nació se solía hacer analogías entre Podemos y la Cinco Estrellas y Syriza. ¿Realmente crees que sean movimiento paralelos? ¿Cuál ha sido la fórmula del Movimiento Cinco Estrellas para llegar a la alcaldía de Roma? Bien podrías escribir de ello en algún artículo, aunque bueno modestamente no quiero ser yo quien te diga que debes escribir o no.

        1. Hola Carol. Te soy sincero. Al principio sentí muchísimas ilusión con el Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Sin embargo, más allá de lo inicial, no le encuentro mucho paralelismo con Podemos. Al Cinco Estrella le ha faltado estrategia de comunicación. Mientras Pablo Iglesias dominaba en los programas televisivos para seducir y acercarse más a la gente, el M5S rechazaba dar declaraciones, rechazaba mezclarse con las estrategias de comunicacion que consideraba “antiguas” y ahí, creo yo, ha perdido muchísimo. Otro fallo creo que está en en el intento de no colocarse en el espectro ideológico. Hace años circulaba un video de su líder, Beppe Grillo, hablando con un grupo neofascista y explicandole que, diferencias a parte, tenían mucho en común. Es la idea de “pueblo” que tanto le gusta a una facción de Podemos y que considero falaz porque al fin y al cabo, a la hora de gobernar, tienes que respaldar unos intereses y oponerte a otros: no todo el mundo puede estar contento con lo que haces. Creo yo.

          Con eso no quiero decir que vea mal que haya conquistado unas alcaldías. En una forma u otra, el M5S representa un cambio y la ruptura del viejo bipolarismo italiano. Y está muy bien que haya sucedido. Pero reitero que más allá de eso, Podemos me ha ilusionado mucho más y ha tenido un proceso político mucho más interesante.

          Saludos

  4. Es una pena que en realidad el miedo y la decepción derrotaran a Podemos. Hay mucha lección en el artículo de Monedero y en algunos sentidos lo has apuntado en tu post. Muy buen artículo. Me lo recomendaron y me parece excelente.

    1. Hola Kevin, gracias por pasarte. Coincido totalmente contigo. He leído muy atentamente el artículo que Monedero ha escrito el día después de las elecciones y me ha parecido totalmente acertado. Ojalá sirva de lección para quienes con estrategias equivocadas puedan dañar al partido. Un saludo

  5. Podemos inspira miedo en las élites, esas que durante muchos años han estado en contra de movimientos realmente populares y ciudadanos. Podemos es solo una parte representativa de una sociedad que después del 15M salió de las calles a asaltar las instituciones.

    Claro que hay una campaña del miedo, cada vez que Podemos cobra fuerza y tiene posibilidades pues la maquinaria se fortalece. Cuando esto ocurre comenzamos a hablar de Venezuela, de Monedero, de ETA… Lo más triste de todo es como El País, un diario que siempre ha sido cabecera de mis padres, hoy lidera una maquinara de crear titulares para debilitar. Son las élites las que no quieren pero también Podemos que a veces, en la búsqueda del poder, comete errores, regala elementos, es demasiado débil con sus argumentos. Hay que volver al discurso de la casta, pero tampoco dejar de ser alternativa al PP, al PSOE y a las políticas de las élites.

    Comparto muchas veces esa frase de Monedero sobre de que Pablo a veces es como un león enjaulado. Me encanta en particular una excelente entrevista a Pablo en Jot Down donde deja bien claro lo que es Podemos y lo que es él. http://www.jotdown.es/2015/10/pablo-iglesias-me-considero-marxista-pero-soy-consciente-de-que-cambiar-las-cosas-no-depende-de-los-principios/

    Ojalá no sea demasiado tarde…

    1. Imagina que pasaría si Pablo Iglesias fuera por ahí, por toda España, manifestando lo marxista que es. Eso pasó en el 96 con Anguita y vemos lo que pasó. Yo creo que la moderación es necesaria, pero una cosa es la moderación y otra cosa es parecer demasiado un producto de televisión, del marketing, del laboratorio errejoniano. Yo creo que hay que apelar a las personas con mas argumentos que los vacíos de Errejón, aunque no pongo en duda el valor de la maquinaria electoral que es hoy Podemos. Naturalidad, oídos y pies en las calles y mirada fija en la conquista del poder para todas y todos los excluidos, la verdadera ciudadanía.

    2. Totalmente de acuerdo. Esto lo escribí unos días antes de las elecciones. Pues lo que ocurrió, hay que decirlo, fue bastante decepcionante. Y coincido totalmente contigo. Es cierto que la campaña del miedo, en cierto modo, ha funcionado. Sin embargo, creo que lo que más ha afectado al movimiento y ha reducido tanto la participación de su electorado en esas últimas elecciones ha sido la moderación, Pablo Iglesias diciendo que el comunismo es cosa de juventud, Errejón escribiendo artículos sobre el comunismo que es algo viejo del pasado. Muchos de Errejón acusan la pérdida de votos a la supuesta “ideologización” del movimiento debido al acuerdo con IU. Pues yo creo lo contrario. La mayoría del electorado de Podemos es evidentemente de izquierda, y de una izquierda dura. Hecho está que cuando el discurso de Pablo era fuerte, cuando hablaba de casta y cuando cantaba la Internacional, Podemos era primer partido en intención de votos. Cuando Pablo se declara socialdemocrata, pues es tercer.

      Pues nada. Un abrazo 🙂

  6. Vincenzo muy buen artículo, interesante. He empezado a leer este blog y me ha interesado, y mucho, este post, sobre todo por como muestra, de forma simplificada, la amenaza que constituye podemos para un sistema que es capaz de engrasar su maquinaria para generar mentiras y ataques. A propósito de ello te recomiendo un interesante artículo del profesor Vincent Navarro que ha publicado hoy en Público donde trata precisamente sobre esto, sobre la maquinaria del sistema en el momento postelectoral http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/07/05/el-comportamiento-antidemocratico-del-estado-y-de-los-mayores-medios-y-sus-consecuencias-en-las-elecciones/

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