Italia sí, Cuba no


Italia sí, Cuba no. Hace días que esas palabras ocupan gran parte de mis más entrañables reflexiones; aquellos momentos donde yo y yo, poniéndonos al desnudo, hablamos de lo que nos asusta y nos atormenta. Las llevo repitiendo una y otra vez, casi como una obsesión, con tono de pregunta, exclamación o resignación.

Pues Italia, aquel decadente país que me vio nacer y que muchas veces ha intentado tragar violentamente mis pasiones en el vórtice de la indiferencia, acaba de aprobar la ley que disciplinará las uniones civiles entre parejas del mismo sexo. No es matrimonio igualitario. No es equiparación plena de los derechos de la comunidad LGBTIQ con los de la dominante comunidad heterosexual. Pero es algo. Es un primer gran – mejor dicho enorme – paso hacia el fin de una discriminación, al menos jurídica.

Son buenas noticias, indudablemente. Pero el asombro no me abandona. Llevo años discutiendo con amigos y conocidos cubanos sobre temas como machismo y homofobia en los dos países a los que creo pertenecer, uno por fatalismo geográfico y otro por utópica pasión. Cada vez que algún cubano me ha dicho, con razón, que la sociedad y las instituciones de Cuba son machistas y homófobas, apelando – a modo de ejemplo – a viejos discursos y hechos que – sin querer disminuir sus serias consecuencias – son mucho más anteriores a mi propia fecha de nacimiento, yo he rebatido vehementemente apelando a lo que considero ser el crudo machismo y la dura homofobia de Italia, donde se vive – hoy  en día – una realidad mucho más atrasada y cerrada que la cubana.

Y sigo considerando válidas mis ideas, a pesar de los pesares. Italia es el país donde en cadena nacional, en televisión pública, hace apenas unos pocos años, alguien se atrevió a gritarle a la primera (y única) candidata transgénero de la historia italiana: “mejor ser fascista que maricón”. Italia es el país de aquel grotesco Berlusconi – ay Berlusconi – quien, al tratar de defenderse contra aquellos que lo acusaban de mantener relaciones sexuales con mujeres mucho más jóvenes que él, incluso menores de edad, afirmó: “mejor estar apasionados con las chicas guapas que ser gay”.

Pues esa Italia conservadora, cerrada y discriminatoria, esa Italia que no ha cambiado en prácticamente nada en las últimas décadas, es la misma que acaba de dar este gran salto hacia una igualdad un poco más plena.

¿Y Cuba? Pues Cuba discute, habla, propone, declara, pero definitivamente no actúa. Aunque parezca que el camino ya esté trazado y que pronto – no sé si tan pronto – también Cuba tendrá su matrimonio igualitario – o normativa parecida –, esto no va a borrar el asombro y la decepción que albergan dentro de mí, la constatación de que la cuna del catolicismo europeo ha logrado avanzar más rápidamente que aquel país que fue – y para mí sigue siendo – un gran faro para despertar pasiones y ensueños de libertades e igualdad.

No se puede negar la historia de Cuba, fruto no solo de la implementación de lo que fue llamado “realismo socialista” sino también de la herencia de siglos de condicionamiento cultural hispánico. No se puede pretender que prejuicios tan enraizados desaparezcan de un día para otro, ni de las instituciones ni de la sociedad. Lo que sí se puede – y se debe – pretender es que si Cuba quiere seguir considerándose faro y emblema para los oprimidos de este mundo ya no es posible apelar a la historia y al ejemplo que representaron los hechos de hace ya casi seis décadas. Cuba revolucionaria debe ser consecuente y actuar hoy con Revolución; Cuba debe estar hoy al frente y no en la cola de los países que avanzan hacia la igualdad plena.

Revolución no puede ser solo lo que se hizo sino también lo que se hace y se hará, lo concreto, lo real, lo actual, y no algún que otro capítulo que llena las páginas de los libros de historia. Pues en un momento como hoy, pensando en términos de Revolución y hechos revolucionarios, con tristeza, real tristeza, no puedo dejar de repetirme, una y otra vez, que Italia sí, Cuba no.

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12 comentarios en “Italia sí, Cuba no

  1. El problema que aprecio en Cuba es que (como dices arriba) se dice mucho pero se concreta poco (me refiero a la parte legal).
    Como mismo digo eso, también creo que se hacen cosas con las cuales no estoy de acuerdo. Yo no me considero homofobo ni mucho menos pero no comparto las cosas que se han hecho ultimamente aqui. Cerrar una calle y hacer un desfile gay, una obra cultural en el teatro KM y transmitirlo por la TV Nacional en el horario estelar y darle toda la propaganda que se le dá en lso medios Nacionales es discriminatorio en sí. Me explico:
    Si yo decidiera hacer el Movimiento de los Blancos (o negros) de 1.80 o más (un nombre cualquiera); estoy seguro que no tendria permiso para cerrar la calle 23 por toda La Rampa ni pudiera hacer un acto cultural en el Karl Marx y mucho menos ser transmitido por la TV Nacional.
    El punto es que si un grupo de personas puede y otro no, eso es discriminatorio en sí; da igual si ese grupo es de homosexuales, blancos, negros, enanos, cabezas rapadas, musulmanes o del tipo que sea. Claro que sin permitir que el objetivo que tenga cualquiera de esas organizaciones implique afectar a nadie o nada.

    1. Amigo, en principio coincido contigo. Sin embargo, según mi visión, el aspecto de la discriminación (si los gays pueden hacer un desfile y los heteros no) es que sale de una condición básica de discriminación y de una relación de poder asimétrica entre las dos categorías. No es que un grupo de personas pueda y otro no. Es que un grupo de persona es dominante y el otro es el dominante. Una cosa es gritar al orgullo gay o al orgullo negro cuando eres parte de una categoría aplastada en una sociedad heterosexual y blanca, otra es gritar orgullo hetero y orgullo blanco cuando ya estás en el lado dominante de la historia. No se si me expliqué.

      Un abrazo, y gracias por pasarte por aquí

      1. El tema no está en que lo heteros quieran o puedan hacer un desfile, sino en que lo que se haga sea discriminatorio en sí; independientemente de si ese grupo sea mayoría o no en una sociedad.
        Parto de que la sociedad cubana es discriminatoria, pero no comparto que para erradicar este mal haya que recurrir a acciones igual de discriminatorias y lo que considero peor es que incluso me la quieran imponer. Se pudiera hacer un acto (y valido para cualquier grupo sin afectar a 3eros); pero no creo que se deba transmitir en vivo en el horario estelar por la TV Nacional como se hizo el año pasado o darle toda la propaganda que se le da en la prensa cubana.

  2. Correcto, sensibilización. Pero no quita que sea discriminatoria. Para evitar la discriminacion las acciones tiene que demostrar que se trata a todos por igual.
    En este caso estamos hablando de cosas que se hacen y se seguiran haciendo de una forma o de otra y como lo veo yo, siguirá habiendo discriminacion hasta que no haya leyes que castiguen eso.
    Cuando eso ocurra puede que se resuelvan las 2 cosas:
    Las acciones homofobicas discriminatorias y lo que se hace hoy en día (que yo llamo discriminatorio y tu sensibilidad). La primera sería fuertemente castigada y no habria razón para la segunda.

  3. Creo que cada uno de nuestros países (como su vida política) tiene sus tiempos. En Italia, como en muchos países de Europa, la iniciativa y la lucha vino del trabajo que organizaciones de la sociedad civil supieron realizar, sobre todo para poder configurar argumentos y visiones que sirviesen para que el PD de Renzi pudiera elaborar su ley. Claro que hubo (hay) mucho oportunismo en la ley, lo importante es que está ahí, es un avance y la misma convivencia con dicha realidad condicionará a las próximas generaciones en el diseño de una ley mucho más amplia. Ahora, en Cuba aún necesitamos mucho más accionar de la sociedad civil y de un movimiento LGTBIQ mucho más organizado y menos dependiente de las instituciones estatales. No demérito el papel del CENESEX y de Mariela Castro como impulsora y referente, pero creo que sería de gran apoyo a su trabajo. Se necesita accionar de gobierno y trabajo de instituciones, pero también voluntad de colocar el tema en los espacios de debate público y los medios de comunicación. El mismo hecho de que nadie tenga una respuesta del por qué la ley aún sigue trabada en el incomprendible cronograma legislativo es una buena e interesante pregunta.

    1. Totalmente de acuerdo. No hay la más mínima duda que Renzi, tal como pasó con Zapatero en España, ha impulsado esta reforma por razones de cálculo político y para capitalizar o atraer el voto de un amplio sector del electorado. Pero honestamente creo que el por qué es algo irrelevante cuando se logra alcanzar un objetivo así. Igual creo que el papel del CENESEX ha sido esencial y debe seguir siendo esencial y aun más incisivo en empujar hacia una reforma digna de este nombre. Igual, como tu, no entiendo las razones de tanta lentitud. Hay cosas que sí deben hacerse “sin prisa y sin pausa”, y lo respeto totalmente, pero hay otras que hay que hacerlas ya, y sobre todo, haría falta muchas más transparencia sobre el avance del proceso y el debate interno que evidentemente está habiendo.

  4. En Italia durante 20 años gobernó un sistema político que se basa en el secreto acuerdo entre Berlusconi y la falsa oposición del Partido Demócratico (PD), hijo del PCI (partido Comunista Italiano). Resultado de otros 40 años de gobierno Católica/democristiano con el apoyo de la cultura pci. Renzi es hijo y continuación de Berlusconi. Renzi está en el PD que se hace llamar la “izquierda”. En Italia hay un gran debate sobre la decepción de los partidos de izquierda del PCI a la DP. El PD gobierna con leyes propuestas por los bancos y por la Troika de Unión Europea. Todas las leyes de 60 años se hacen para los intereses políticos. Ni por un desarrollo social o cultural del país. Como la ley de matrimonios del mismo sexo. Ahora en Italia el único movimiento que busca romper este pacto patrocinio/ mafia / católica es el M5S (movimiento de 5 estrellas). Veo aquí en Italia que si no cambia el sistema de monopolio que ha gobernado durante 60 años, no se puede hacer nada. Nosotros tenemos la libertad de hablar y criticar, pero es una falsa libertad. E ‘como la burocracia estalinista, es un sistema capilar burócratas que se apoyan mutuamente mantenido. El proceso de Kafka enseña. El M5S parte por una rebelión de la gente, a través de procesos democráticos está llegando al control de muchas ciudades importantes como Roma y Turín. Soy de Roma y ver el cambio de las cosas pequeñas. La lucha por el cambio de una sociedad dominada por los machismo es larga, especialmente en Italia, con una cultura / mafia católica. Pero la lucha, nunca se debe parar.
    Buen trabajo de Emilio

  5. Estoy plenamente de acuerdo con el autor en respuesta de los comentarios respecto a que la SENSIBILIDAD es lo fundamental. Ojala ya estuviéramos tan avanzados como para el debate de lo es discriminatorio en si. En mi modesta opinión cuanta acción hagamos en pro de los derechos de un sector social discriminado es necesario. Los heterosexuales tenemos una deuda eterna con los homosexuales, de dolor, pena, impotencia, negación, etc, que no pagaremos jamas, ni con marchas, ni con trasmisiones en programas televisivos…nada sera suficiente, pero son necesarias, porque rectificar es de sabios, crecer, abrirse o lo que nuca debió haber sido visto desde ese prima oscuro, de machismos, feminismos y otros muchos “ismos”, que son opio de la sociedad.

    Y si dicen que no serán buenos ejemplos para sus hijos, les digo que existen padres y familias heterosexuales que tampoco lo son. Y si me dicen que por indecentes y mal vestidos, les digo que hay muchos heterosexuales que no visten con educación ni respeto social, con el sexo a flor de piel andan por las calles, e intentan lucir sus pocas prendas en cualquier sitio, desde un teatro, tribunal de justicia hasta las reuniones de padres de sus hijos, y que habemos muchos heterosexuales promiscuos que no respetamos el código de familia, pedofilos, acosadores y abusadores sexuales; que no sabemos hablar, en fin que algunos tenemos SENSIBILIDAD a la educación, a la cultura, a los valores…y otros no, y no por estar orientados sexualmente opuestos; por eso es que es fundamental ese termino para este tipo de debates.
    Soy de las que pienso que la sociedad hace la ley y la ley también hace a la sociedad, la inclusión de los derechos de las personas con diferente orientación sexual en nuestro código de familia es inminente, la sociedad esta tratando de parirla, la esta pujando, pero no puede aun están los tabúes, los dogmas, y un poco de temor al futuro, pero la ley puede ayudarlas a que penetren en la conciencia humana a través del deber jurídico y social…y poco a poco, sin ligereza, se hará cada vez mas general, mas comprendida. Hay que arrancar…sin temblores, con SENSIBILIDAD

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