Un pueblo diplomático


La suerte está echada. Y parece que nada – ni nadie – la puede cambiar. Dentro de pocos días, Barack Obama se convertirá en el primer presidente norteamericano en funciones en pisar suelo cubano en más de ochenta años. Un hito realmente histórico que representa la culminación, o mejor dicho el paso hacia la misma, de un extraordinario proceso diplomático llevado adelante con extrema inteligencia y capacidad por el presidente cubano Raúl Castro Ruz.

Muchos, desde el comienzo de este proceso de normalización de las relaciones entre ambos países, han evidenciado con tono faccioso una suerte de ablandamiento oportunista del discurso oficial cubano con respecto a su histórica crítica del imperialismo estadounidense y de las consecuencias que eso conlleva a lo largo del planeta. No es necesario entrar en el detalle de dichas acusaciones. Cualquiera, con un mínimo de entendimiento del momento histórico que vive Cuba, debería comprender las razones que hayan podido llevar a este supuesto ablandamiento y las dificultades que pueden hallarse en un encuentro diplomático entre dos históricos enemigos que necesariamente requiere, entre muchas otras cosas, extrema paciencia, respeto y el congelamiento inevitable de las diferencias.

Así que, bajo esta perspectiva, debería otorgarse total respeto a la gestión de Raúl Castro y de todo el personal diplomático cubano que está logrando grandes objetivos sin renunciar mínimamente a la soberanía nacional e imponiendo una relación entre iguales.

Sin embargo, lo indeseable es que la sociedad cubana, toda, se vea absorbida por el pragmatismo y la realpolitik que sí deben caracterizar a hombres de Estado pero no deberían penetrar en las conciencias de los individuos que forman parte de un proyecto nacional. Y es precisamente lo que parece ocurrir. Como en muchas otras ocasiones, en Cuba se confunde la posición del Gobierno con las posiciones de las masas en un intento de generar una impersonalizada entidad sociopolítica que engloba y supera al mismo Estado.

Durante décadas, y en tiempos no muy lejanos, han estado organizándose marchas y manifestaciones para gritarles a los imperialistas cuáles eran las razones de Cuba, para exigirle una u otra cosa. Sería sumamente decepcionante que todos aquellos que con auténtica convicción marcharon por el retorno de Elián, por los Cinco, contra el terrorismo, contra el bloqueo, contra cualquier cosa impuesta desde el poderoso vecino, ahora – por oportunismo voluntario o por imposición oportunista – asuman la misma postura pragmática del Gobierno, aquella postura que bajo ningún concepto debería ser deseable en un individuo o en una sociedad.

Siempre se ha presentado al pueblo de Cuba, en su connotación más abstracta, como un pueblo antimperialista y ahora, con el afán de seguir dando la absurda imagen de la unidad monolítica, parece pretenderse que ese pueblo se vuelva diplomáticamente realista. No puede ser así. O mejor, no debería ser así. El pueblo tiene que entender que existen razones de Estado y que la diplomacia tiene sus reglas. Totalmente cierto. Pero no tiene que respaldar el discurso. Al contrario. Sería otra gran victoria de la diplomacia cubana si Obama, al pisar suelo cubano, se encontrara sí con un Gobierno respetuoso y abierto al diálogo pero también se enfrentara a miembros de la sociedad civil – individuos, organizaciones y hasta prensa – que lo pongan en su lugar, que le recuerden claramente que él, en ese contexto, no juega el papel del libertador sino del representante de un poderoso sistema cuya política ha sido derrotada por un pueblo que supo resistir y aguantar a todos los intentos de aniquilamiento.

Sería históricamente emocionante poder ver alguna imagen de aunque sea un solo cubano levantando un cartel y gritándole a Obama – y al sistema que representa – todo lo que Cuba ha estado oficialmente gritándole en los últimos cincuenta y más años. Esperanzas quedan pocas. Lo más probable, ojalá no sea así, es que los próximos días 21 y 22 de marzo, la imagen que se dará al mundo será de un pueblo cubano indiferente o, peor aún, convertido en una gran delegación diplomática que dará una cálida y respetuosa bienvenida a su homólogo.

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9 comentarios en “Un pueblo diplomático

  1. Me parece una solapada intencion de rebelion y falta de respeto hacia un visitante, que aunque con objetivos bien precisos, es un visitante (presidente de un estado vecino) al que se le debe dar la vision exacta de la cultura poltica de un pueblo educado en principos politicos e idiologico.
    Me pregunto, que efecto tendria un escadaloso acto de repudio, para un Precidente y cual serian las consecuencias de esos ACTOS.?!!!
    Mas valen “Trincheras de ideas, que trincheras de piedra”.
    Tampoco, adulonerias y servilismo hacia el representante de unais que nos ha hecho tantos sufrimientos y calamidades.
    Si viene a influir tendra que enfrentarse a nuestra oposicion….No hay que temerle al lobo….que ha sido derrotado por nuestro pueblo.

  2. Lo que tu entiendes por unidad monolítica es lo que ha hecho a Cuba ser capaz de enfrentar cualquier provocación antes y ahora. La unidad del pueblo cubano lograda por Fidel es la mayor fortaleza de la Revolución. Entonces qué cartelitos ni que nada cuando hay un pueblo, partido y Gobierno dispuestos a defender a esa Revolución que les dió dignidad. Deja la retórica. Los cubanos saben bien qué hacer y no van a recibir lecciones de dignidad de un italiano que no puede arreglar las cosas del capitalismo en su país, por favor. La intención de fondo se conoce cuando malos amigos, supuestamente por ayudarnos llaman a la desobediencia civil y al desorden, que solo pueden traer una mala imagen de Cuba. Cada cubano tiene en su corazón el amor a la patria, a Martí y a esa Revolución que le dió dfignidad y no ha sido de palabra, sino de hechos. El pueblo cubano confía en Fidel, en Raúl y en el Partido

  3. Vincenzo:

    Escribo este comentario con la ventaja de que ya vino y se fue el presidente norteamericano y por tanto se conoce el resultado de la visita.

    Después de medio siglo de “socialismo” casi perfecto, ahora es necesario el dinero del imperio para construir el socialismo, muy triste para los que han dejado su juventud y las de sus hijos en ello. Parecería que el gobierno cubano creyera que los norteamericanos le van a dar todo a cambio de nada, pero con la visita de Obama ya han tenido su confrontación con la realidad. La visita del presidente norteamericano y sus palabras en la TV cubana, explican claramente que lo que se pretende es un cambio de régimen y ellos tienen el sartén por el mango y no son bobos y los gobernantes cubanos lo saben, pero lo tienen que aceptarlo porque en ello les va poder mantenerse en el poder, tomando en cuenta que ya no existen patrocinadores económicos como la URSS o Venezuela que socorran la depauperada economía cubana, improductiva e inoperante.

    Cómo es posible explicarle a la población que después de 57 años diciendo que el imperialismo es lo peor del mundo, ahora le dan micrófono abierto en la TV en cadena nacional al jefe de los “malos” o porque lo dejan que se reúna con los que dicen son sus asalariados de la desestabilización: o que compare la opulencia de Miami, capital de la gusanera con las ruinas cubanas, etc. Resulta asqueante que se le permita al representante mayor del capitalismo imperialista, “el amo del mundo”, hacer su discurso subversivo por la TV y se reprima con decenas de años de cárcel a cualquier cubano que intente separarse un milímetro del discurso oficial.

    Los gobernantes cubanos ayer decían pi, hoy dicen po y mañana dirán pa. Se aproxima el congreso del PCC donde se acabará de poner la tapa a la olla donde se cocina el tránsito hacia el capitalismo de estado, que como ocurrió en la URSS y China, significa la unión de lo peor de los dos sistemas y representa para la población explotación sin cuento, pero eso, aunque falta poco, aún se cocina en silencio.

    1. Ray, gracias por tu comentario. Sin embargo discrepo de tu visión, pues tú te enfocas en el Gobierno mientras yo me enfoco en el pueblo. Que el Gobierno haga lo que tenga que hacer, con todo el realismo político necesario para esto, no significa que el pueblo tenga que seguir ese patrón.

      Saludos

      1. Vincenzo:

        Olvidas el “pequeño” detalle de que los que han gobernado Cuba por ya 57 años, lo han hecho imponiendo su criterio al pueblo a base de demagogia y represión. Además, y lo mas importante, partes del supuesto que el pueblo rechaza los planteamientos (envenenados) de Obama cuando es todo lo contrario y hoy el presidente norteamericano es el político mas popular en Cuba, porque con habilidad y diplomacia dijo lo que tenía que decir, interpretando muchas de las expectativas del cubano de a pie.

        La aprobación del fin del enfrentamiento por la población se puede ver en la campaña de propaganda desesperada que el gobierno cubano ha emprendido después de la visita para contrarrestar su repercusión en la población; algo contradictorio porque era su invitado y “hermano” al decir del fundador de la dinastía, pero ese Castro seguro nunca ha estado a favor de terminar el enfrentamiento que les ha permitido durante casi seis décadas justificar la represión de la población en nombre de salvar el país, pero ya sus “inconformidades” no se toman en cuenta a no ser que coincidan con las decisiones de su hermano heredero.

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