Cuba no puede tolerar el tráfico de seres humanos


La noticia publicada hace unos días por todos los medios cubanos acerca de la sentencia dictada contra siete personas vinculadas a un plan de salida ilegal del país, en el que murieron de forma violenta cuatro personas, pone el acento sobre una cuestión pendiente en Cuba y un tema quizás escasamente abordado por los medios de la Isla: el tráfico de seres humanos.

Se trata de un fenómeno cuya exacta magnitud es difícilmente calculable. Índices indirectos, como la emigración ilegal, pueden quizás dar un imagen del potencial cubano para desarrollar este mal. En el último año fiscal, según la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras, 22.162 cubanos lograron llegar, por cualquier vía, a Estados Unidos. Y durante el mismo período, la Guardia Costera de Estados Unidos ha interceptado en el mar a 2.111 cubanos. Es decir, sin considerar las cifras exactas, inaccesibles, de personas que hayan podido morir en el intento de cruzar el estrecho de la Florida, estamos hablando de más de 24 mil personas que salieron ilegalmente de Cuba en tan solo 12 meses.

En este sentido, debido a la considerable cifra, sería ingenuo e imprudente por parte de las autoridades cubanas – y tal vez es lo que en parte está ocurriendo –,  considerar que este suceso específico pueda ser un caso aislado dentro de un más extenso escenario de emigración ilegal. Al contrario, las autoridades y las más altas esferas del Gobierno de la Isla, tienen el deber y la responsabilidad imperiosa de asumir una automática presunción del delito de tráfico de seres humanos a la hora de tratar el delicado tema de la emigración ilegal, y actuar como si cada salida ilegal del país podría estar escondiendo un más amplia actividad ilegal de tráfico de personas.

Aunque el código penal de Cuba, en su título XV, tipifique el delito de “tráfico de personas”, la experiencia vivida en muchos países de frontera entre el Norte y el Sur del mundo, aconseja que la aplicación de una pena severa (incluso de la pena de muerte, como sugiere la periodista Yadira Escobar) no es de por sí suficiente para detener tales actividades, y que se necesitan otras y más profundas medidas. Las leyes penales, y sus sanciones, deben ser acompañadas por más intensivos controles de la Guardia Costera de Cuba y, sobre todo, por más eficaces investigaciones internas, que involucren un conjunto de policía y fiscalía, dirigidas al descubrimiento y a la prevención de semejante plaga.

Al ser una nación pobre del llamado “tercer mundo”, emisora natural de flujos migratorios, y un país sometido a una belicosa ley norteamericana que trata de estimular por cualquier vía las salidas ilegales, Cuba debe esforzarse más profundamente contra este fenómeno; Cuba debe poner más énfasis en la prevención y menos en la sanción; Cuba no puede tolerar ni actuar débilmente frente a todo tipo de acción que esté dirigida a la promoción del tráfico de los seres humanos.

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12 comentarios en “Cuba no puede tolerar el tráfico de seres humanos

    1. Creo que la respuesta la tienen los órganos policiales y jurídicos. La solución no es perseguir a quienes intentan dejar el país – aunque sea ilegalmente – sino investigar y actuar para encontrar las redes que lucran sobre esto

  1. El problema Vicenzo es que las autoridades cubanas, no tienen la moral ni la voluntad, además que es prácticamente imposible, para detener esa “fuga del paraíso” porque el gobierno cubano ha actuado como traficante de personas, sin importarles sus consecuencias, en mas de una ocasión.

    Cuando han querido presionar a los norteamericanos, desde el Mariel en los 80, hasta la última oleada “autorizada” por el gobierno, donde el propio Fidel dijo que todas las personas tenían el “derecho a emigrar” y se montaron fabricaciones de balsas y despedidas familiares en todas las costas de Cuba, se ha utilizado algo tan sensible y que tantas vidas de cubanos ha costado, como un mecanismo mas de demagogia política, sin importar sus consecuencias.

    La solución no está en mas represión y mas control, que en la práctica está demostrado mundialmente no funciona para esto, sino en crear las condiciones materiales, humanas y reconocimiento de derechos ciudadanos que hagan que los ciudadanos no quieran emigrar de su país, pero eso no está dentro de las posibilidades del gobierno cubano a estas alturas del desastre económico que han provocado en más de medio siglo de gobierno unipersonal y porque el asunto de la emigración es otros de los elementos de su juego político. Es decir que el gobierno cubano si puede tolerar y seguirá tolerando el tráfico humano, del que es parte, de acuerdo a sus conveniencias de supervivencia.

    1. Otocasto, gracias por pasar por aquí a dar tu opinión. Sin embargo, considero que has leído esta reflexión desde una perspectiva equivocada, o al menos que la hayas interpretado en un sentido que no era el mío. Yo no hablaba de detener los flujos migratorios, sino de averiguar si detrás de un intento de salida ilegal, se esconda una actividad ilícita de personas que organizan esto. O sea, persona que organizan barcos, cobrando, para que otra gente se vaya. Y es precisamente lo que publicaban los medios al informar que habían sido condenadas varias personas por ese delito. Saludos

  2. Basile, su aclaración para mi despeja dudas de cual era su intención con el post y le digo que no estoy en forma alguna en contra de que se castigue a las personas que lucran poniendo en peligro la vida y/o engañando a personas que no ven otra salida a su situación personal que la de emigrar de su país de origen.

    Creo que el título de su escrito no era, por lo menos para mí, algo diferente a solicitar del gobierno cubano volver a reactivar medidas contra las personas que tratan de emigrar, algo por lo cual hasta no hace mucho fueron condenados y cumplieron años de cárcel gran número de cubanos.

    También quisiera señalar aprovechando la oportunidad, que la figura jurídica de “salida ilegal” es de uso casi exclusivo de las leyes cubana, porque entrar sin permiso a un país que no es el suyo es un delito, pero salir del propio y ser condenado por ello, además de una aberración jurídica, es una práctica dictatorial empleadas por muy pocos países en la historia.

    Por otra parte, le ratifico que si analizamos el desarrollo del problema de la emigración en Cuba, no se puede negar que el gobierno cubano ha utilizado tan sensible y humano problema para fines políticos y a su conveniencia, obviando la defensa de los intereses de los ciudadanos y patrones de protección de las personas como principal objetivo, propiciando y permitiendo en determinados momentos la emigración masiva de sus ciudadanos, sin asegurar las más elementales condiciones de seguridad para las personas por lo que se pueden contar por miles las muertes por este motivo.

    1. Pues era muy distinto. Emigrar ilegalmente no es lo miso que el tráfico de seres humanos. Así que pedir que se castiguen a los traficantes no equivale a pedir que se castiguen los que tratan de emigrar, aunque sea ilegalmente.

      Respondiendo a tu afirmación: salir del propio y ser condenado por ello, además de una aberración jurídica, es una práctica dictatorial… Pues deberías saber que Cuba no prohibe la salida, la cuestión es que hay que establecer un límite para proteger la misma vida humana. Una persona no es libre de suicidarse o de atentar contra su misma vida. Así que no veo la aberracion juridica de que tu hablas, con todo respecto.

      Por último, el Gobierno cubano tendrá todas las responsabilidades que tu digas, y no voy ni a negarlas ni a cuestionarlas. Sin embargo, hablando del presente – porque hoy vivimos en el presente – quienes politizan la emigracion cubana son los gobernantes del vecino norteño.

      Saludos, y gracias por pasar

  3. Basile, no puedo estar de acuerdo con eso que afirmas de “establecer un límite para proteger la misma vida humana” como razón para justificar las acciones del gobierno cubano contra los que optan por emigrar, porque no se acerca ni por asomo al actuar del gobierno cubano.

    Te remito nuevamente a la última oleada de emigración en balsas hacia EEUU incitada y tolerada por el gobierno cubano, donde miles de balsas rusticas, sin las mas mínimas condiciones de seguridad y tripuladas por aventureros inexpertos partieron de las costas cubanas y donde no se hizo nada para como dices “proteger la vida humana” y todo lo contrario, se alentó por el propio Fidel Castro, que en un alarde de demagogia, declaro públicamente que las personas tenían derecho a emigrar si lo deseaban.

    Personalmente viví ese episodio, donde en muchos patios se construían balsas precarias ante la vista de las autoridades, se transportaban hacia las costas y se hacían allí reuniones entes de partir de familiares y amigos, donde se rogaba a los santos para que protegiera a los “expedicionarios” donde en muchos casos iban menores de edad y todo a la vista de las autoridades.

    Por otra parte, pareces querer de alguna forma librar de responsabilidades al gobierno cubano tratando de remitirnos solo a la actualidad y obviando lo hecho durante décadas, donde se condenaron y cumplieron prisión miles de cubanos, por el solo “delito” de querer emigrar y tomando como justificación jurídica de delito el “abandono ilegal del país”, que no se si conoces se dejó sin efecto producto de discusiones sobre el tema entre las autoridades de Cuba y EEUU y no solo por voluntad del gobierno cubano.

    Con relación a quien politiza o no el asunto de la emigración te remito a las disposiciones aún vigentes para los cubanos que deciden radicarse en el extranjero, como son: no pueden votar en las elecciones en Cuba; no pueden invertir en negocios en Cuba; tienen que pedir permiso para entrar a su país; para viajar a su país se les obliga a pagar por el pasaporte cubano, que es uno de los mas caros del mundo, aunque sean ciudadanos de otro país. Eso hablando de la actualidad, porque hace solo dos años, se les confiscaban todas sus propiedades, cuando lo entendían, le orquestaba mítines de repudios y aún sigue vigente que si son personas públicas como deportistas, escritores, músicos, se censuraba la divulgación de su obra y se prohíbe tan siquiera mencionar sus nombres en los medios. Si eso no es “politizar” no sé cómo se pueda llamar.

    1. Repito, creo que hay una malainterpretación de base. Yo no he hablado de justificar las acciones contra los que emigran. Por supuesto, si crees que las autoridades (de cualquier país del mundo) deberían quedarse con los brazos cruzados cuando alguien se tira en el océano Atlántico, esta es otra cuestión.

  4. Vicenzo:

    Creo que eres el que malinterpretas. No abogo, ni lo he dicho por lo que te pido lo saques de mi boca, que las autoridades (de cualquier país del mundo) deban quedarse con los brazos cruzados.

    Lo que he dicho y repito, es que las autoridades cubanas han encarcelado durante décadas a personas por querer emigrar y cuando lo han entendido conveniente a su supervivencia, no solo se han cruzado de brazos, sino que han incitado a una emigración balsera y aventurera, que ha costado la vida a miles de personas y que por ello, en mi criterio no tienen moral en el asunto, porque son tan traficantes de personas como los que lo hacen por una paga.

    “Ya me llevo mi boca”, gracias por dejar opinar.

    1. Gracias por nada. En todo caso, a lo mejor no nos entendimos. Sin embargo, me gustaría mirar al presente y sobre todo al futuro. Mirar al pasado solo para aprender errores, no para justificar ataques de hoy. Al menos, creo.

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