Inconformes cubanos y “el esquema del niño”


En memoria y por el respeto de las decenas de millones de personas exterminadas por el poder imperial. Porque el genocidio y la sangre derramada no tienen colocación política

A lo largo de su breve estancia en este pequeño planeta, el ser humano, consciente o inconscientemente, libra una ardua lucha contra el conformismo y los cánones impuestos por algún poder establecido que se presenta con el fastidioso rostro de quien lleva la verdad o la única visión posible del mundo. Es quizás parte intrínseca de la naturaleza humana, oponerse a lo que se impone, como un niño que le responde mecánicamente que no a las insoportables órdenes de sus padres.

Una imagen casi emblemática de esta lucha diaria contra la imposición, me ha llegado observando la actuación de algunos ciudadanos de Cuba, país donde gobierna un controvertido poder – aclamado por muchos y detestado por otros – que ha pasado las últimas cinco décadas aduciendo a la hostilidad internacional y a la amenaza imperialista como partes esenciales y estratégicas de un discurso político-ideológico que en muchos casos no ha logrado ni mínimamente su objetivo, convirtiéndose en un agobiante sistema de dogmas y consignas que han sido reiteradas hasta perder todo sentido.

El resultado inevitable y en parte comprensible de cincuenta y más años de mal gastada retórica antimperialista ha sido claramente el rechazo a todo tipo de diatriba que pueda acercarse a lo que hoy se tacha como “discurso oficial”. Que sea una crítica abierta al bloqueo, el pedido a que se liberen los Cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos, el cese de la injerencia norteamericana en los asuntos internos de Cuba, o el fin de cualquier tipo de hostilidad estadounidense contra la ciudadanía de la Isla; bajo la bandera del inconformismo y de la desesperada voluntad de tomar las debidas distancias de las posiciones gubernamentales y de sus retóricas, los jóvenes cubanos que han llamado mi atención han evidentemente decidido seguir “el esquema del niño” y alejarse de cualquier petición que podría confundirlos con los partidarios del gobierno cubano.

Aunque todos los ejemplos mencionados se refieran a serias problemáticas relacionadas con la soberanía cubana, son aspectos de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos que con un buen margen de duda podrían reconducirse al personal juicio y a la subjetiva valoración de cada quien. Por otro lado, hay otros factores de la política norteamericana que sí pierden su susceptibilidad a ser evaluados según distintas perspectivas y merecen ser juzgados tal como son: los más brutales genocidios de la historia.

Es precisamente en este sentido que emerge lo deplorable. He visto algunos cubanos, paladinos de una demagógica moderación y del no tomar partido, que han llegado a renegar o a caricaturizar la expresión imperio, entrecomillándola como si fuera un chiste o una absurda palabra inventada por algún fanático y paranoico comunista radicado en La Habana. Y he hablado con otros, caracterizados por una indiferencia vergonzosa hacia el real sufrimiento del ser humano, que han decidido relegar estos temas en el rincón más escondido de sus conciencias. Es “el esquema del niño” que se presenta con todo su poder. Estos jóvenes cubanos son niños que se enfrentan a un “padre todopoderoso y sabelotodo”. Son ciudadanos que se oponen naturalmente a la autoridad constituida, a aquella autoridad que perciben como la más fastidiosa y omnipresente; aquella que diariamente, de la cuña a la tumba, le recuerda el peligro que alberga a 90 millas de sus casas.

Sin embargo, el más íntimo desarrollo humano, en una forma u otra, nos enseña que tiene que llegar el día en que la persona saca las cuentas con lo más profundo de su interioridad, llega a darse cuenta de que si por un lado en el mundo hay muchas cosas que son susceptibles a varias interpretaciones, como una tendencia política, religiosa, esotérica, sexual o cultural; por el otro hay algunas otras que no admiten interpretaciones, que son así como se presentan, fijas, estáticas e incontrovertibles. Es objetivo e incontestable afirmar que los gobiernos norteamericanos a lo largo de su pequeña vida como nación han matado más seres humanos que Hitler, Stalin, Pol Pot o cualquier otro fanático asesino omnipresente en las páginas de los libros de historia.

Tal como nadie respetaría a alguien que se declarase abiertamente admirador de la Alemania nazi o de la Camboya comunista, no hay nada que respetarle a quienes defienden o ignoran una política basada en el terror y en la imposición de un modelo por la violencia. Ningún ser digno, rebelde o inconforme consideraría que el juicio sobre la política imperialista norteamericana es algo que se somete a la humana valoración y por esto merece ser respetado como pensamiento diverso. Ningún ser digno, rebelde o inconforme entrecomillaría la palabra imperio como si se tratara de una retórica tediosa, tirando literalmente excrementos y basura en la memoria de las decenas de millones de seres humanos que han perecido – y siguen pereciendo – formalmente bajo el nombre de la libertad y sustancialmente bajo una interminable lluvia de bombas que llevan la marca de estrellas y franjas.

No es esto un intento de imponer un visión política. No es una cuestión de colocación ideológica. En este contexto, considero extremamente irrelevante que un cubano defienda el socialismo o se proclame admirador del libre mercado, de las doctrinas neoliberales o de cualquier otro ismo que la mente humana haya concebido. Se trata de una reflexión que va mucho más allá de una idea, defendible o criticable que sea. Es pura humanidad. Es sencilla esperanza y fe en la más íntima bondad del ser humano y de su capacidad de rechazar el horror y la violencia cometida contra sus símiles, donde quiera que esté y bajo cualquier bandera se presente. Son mis esperanzas para los cubanos del mañana.

Espero que un día estos “niños cubanos” crezcan y se conviertan en ciudadanos consecuentes y críticos conscientes del mundo en que viven; que entiendan que decir que un genocida ha cometido múltiples genocidios no los convierte en “comunistas”, “oficialistas” o en gente que vive según los esquemas de una etapa supuestamente pasada; que aprendan a reflexionar en función de su conciencia y no en oposición a algo que no soportan; que lleguen a tener la capacidad de entender que criticar una idea no significa apoyar todo lo que a ésta se opone. Espero que un día estos “niños cubanos” sean capaces de criticar o de oponerse con la máxima vehemencia y fuerza posible al sistema político de su país sin por esto respaldar, ignorar o quedarse indiferentes frente a los crímenes del más grande asesino de la historia de la humanidad.

Anuncios

10 comentarios en “Inconformes cubanos y “el esquema del niño”

  1. Sus conceptos me parecen lógicos y justos hasta cierto punto aunque habría que contabilizar a los muertos provocados por ambos bandos para llegar a la verdad. La historia no siempre es lo que se escribe pero hay hechos que hablan de un país o sistema de una manera positiva o negativa. Un ejemplo es que USA participo activamente en dos guerras mundiales y su participación fue decisiva para lograr la victoria de las posiciones más justificadas y nunca reclamó territorios ni pago alguno sino un pequeño espacio para enterrar a sus muertos mientras la URSS se impuso a la fuerza en media Europa mediante regímenes totalitarios comunistas.
    Yo no soy pro-USA pero soy pro-libertad como me imagino sea todo el pueblo cubano y veo que el mayor fracaso del castrismo, tras inculcar a lo largo de medio siglo un odio visceral hacia USA, ha sido no las indiferencias y rechazos que usted menciona hacia la revolución, sus anticuados jefes y sus gastadas consignas, sino cierta admiración y polarización hacia los EU.
    Una paradoja pero es que el odio a un contrario proclamado e impuesto a la cañona por un sistema basado en la represión, la necesidad, la miseria y la mentira, no engendra precisamente odio sino todo lo contrario.

    1. Armienne, esencialmente comparto lo que tu dices. Pero mi discurso va más allá de lo que dice “el castrismo”. Esta era la cuestión. Que uno se considere comunista, capitalista, o cualquier otro ista hay cosas que son irrefutables. Y solo porque alguien no cree en el “castrismo”, no significa que tiene que oponerse a todo lo que el “castrismo” afirma.

      La historia no es siempre la que se escribe; es cierto. La historia la escriben los ganadores, y es por esto que hoy se conmemoran las victimas del nazismo y no se habla de las victimas africanas del colonialismo europeo que han sido decenas de veces mas grandes que las victimas de Hitler. Igualmente es la cuestion de EEUU. No se trata de ser o no ser pro-USA, la cuestion es que hay millones de seres humanos civiles que han caido bajo sus bombas, y olvidar esto es imperdonable tal como lo es olvidar los campos nazis o los genocidios de Pol Pot. Un abrazo

  2. Apasionado, fervor de todo, pero, disculpe, es usted cubano o que, apartarse de todo lo externo que a dañado a la isla. y punto otra ves. Quizás pase de 200 libras, sentado a una mesa cargada de libros y tanto le cause miopía, no sale a la bodega? a la parada? Acaso no lee usted el diario Granma? Solo se que a muchos les es fácil sacudirse el polvo de la chapucería que le cae en sus hombros, acaso no es mejor prevenirlo, “previsión es una de las virtudes que salva la humanidad”, Señor esta perdido en la llanura Habana Matanzas y no entre las plantas exóticas autóctonas de antaño sino entre el marabú africano.

  3. Basile:

    Desde mi óptica, ese “infantilismo” al que usted se refiere, tiene en gran parte explicación, en la falta de información mundial que tiene el cubano, que como lo obliga su gobierno, solo puede y debe pensar como lo hace el Órgano Oficial del único partido admitido legalmente y de los organos de prensa que controla, lo que con el tiempo se rechaza, y además, como repudio del ciudadano a una propaganda que justificó siempre los actos del otro imperialismo, el soviético, como las invasiones y represión en Hungría, Checoslovaquia, etc. y que llevo a que cubanos murieran en países de África, como Angola, Etiopia, El Congo, etc. y en las selvas de Latinoamérica en apoyo, en última instancia, de una política de expansión de influencias y hegemonía mundial.

    Tanto fue así, que Cuba fue uno de los pocos países del mundo, que en su Constitución, colocara algo tan vergonzoso como agradecer su ayuda a una potencia extranjera, algo que después del “desmerengamiento” tuvieron que como es lógico quitar. Eso, en mi criterio, subyace en la mente de los cubanos y los hace, contrariamente a lo que se quiso siempre el gobierno imponer desde la escuela, asumir una actitud de indiferencia o rechazo a tomar partido, a favor o en contra, de una potencia extranjera u otra.

  4. Claro esta que siempre hay individualidades, pero creo que usted se refería a una tendencia general. Lo que dije de recalcar las “virtudes” del imperialismo soviético y omitir o justificar todo lo demás, se vuelve a manifestar actualmente con el hijo mayor de la URSS, que es la Rusia de nuestros días. Eso es comprensible a nivel de gobierno, en el acomodo dentro de las fuerzas mundiales, que se paga por ejemplo con la condenación del 90% de la impagable e incobrable deuda cubana. Pero pretender que la población en general piense y actué como el gobierno, eso es otra cosa. Para mi es un rezago de la idea que nos quisieron imponer siempre de que gobierno es nación y los gobernantes país, por lo que no se les debía tocar nunca, ni con el pétalo de una rosa y pensar y actuar como ellos, porque de lo contrario se beneficia al enemigo. Por suerte, a pesar del bloque informativo interno, esa no es la forma de pensar actual de la mayoría de los cubanos.

    1. No Ray, en realidad yo no me refería a que pensáramos como el gobierno cubano. Hablaba de hechos que considero reales, más allá de cualquier específica visión ideológica.

      Acabo de leer, por ejemplo, un post de uno de estos auto-denominados “inconformes” cubanos quien, hablando de Estados Unidos, vuelve a utilizar con tono irónico la palabra “imperio”, como si se tratara de algo cómico. Esto es lo que desprecio con vehemencia y con toda mi fuerza. Y reitero que es mucho más allá de mis creencias políticas que sí son subjetivas. Saludos, y gracias por pasar

  5. ¿Quiénes han entrado a las aulas universitarias?
    YOANI SÁNCHEZ, La Habana | 02/09/2014

    Nacieron en pleno Período Especial, han vivido atrapados en la dualidad monetaria y cuando obtengan su título ya Raúl Castro no estará en el poder. Son los más de cien mil jóvenes que acaban de entrar a la enseñanza universitaria en todo el país. En su breve biografía se incluyen experimentos educativos, batallas de ideas y la irrupción de las nuevas tecnologías. Saben más de X-Men que de Elpidio Valdés y solo recuerdan a Fidel Castro de viejas fotos y documentales de archivo.

    Son los chicos del Wi-Fi y las redes piratas, criados con el “paquete” de audiovisuales y la antena parabólica ilegal. Algunas madrugadas las pasan conectados a través de routers, metidos en videojuegos de estrategia donde se siente poderosos y libres. Quien intente conocerlos debe saber que han tenido maestros emergentes desde la escuela primaria y a través de la pantalla de un televisor les enseñaron gramática, matemática e ideología. Sin embargo, han terminado siendo los cubanos menos ideologizados que pueblan hoy esta Isla, los más cosmopolitas y con mayor visión de futuro.

    Al llegar a la secundaria básica jugaron a lanzarse el pan de la merienda obligatoria mientras sus padres les pasaban furtivamente el almuerzo a través de la verja de la escuela. Tienen una capacidad física especial, una adaptación que les ha permitido sobrevivir al medio: no escuchan lo que no les interesa, cierran los oídos ante las arengas de los matutinos y de los políticos. Parecen más indolentes que otras generaciones y en realidad lo son, pero en su caso esa apatía se comporta como una ventaja evolutiva. Son mejores que nosotros y vivirán en un país que nada tiene que ver con el que nos prometieron.

    Parecen más indolentes que otras generaciones y en realidad lo son, pero en su caso esa apatía se comporta como una ventaja evolutiva
    Hace unos meses, estos mismos jóvenes, protagonizaron el más sonado caso de fraude escolar que se haya destapado públicamente. Quién quita que entre quienes lograron entrar a la enseñanza superior, algunos hayan comprado las respuestas de un examen de ingreso. Están acostumbrados a pagar por aprobar, pues han tenido que apelar a repasadores para que les enseñen los conocimientos que debió darles la escuela. Muchos de los que recién se matricularon en la universidad tuvieron maestros particulares desde la escuela primaria. Son los hijos de una nueva clase emergente que ha usado sus recursos para que sus hijos alcancen un pupitre a la diestra –o a la siniestra– del Alma Mater.

    Estos jóvenes se vistieron con uniformes en sus anteriores grados escolares, pero han peleado por diferenciarse en el largo de una camisa, en un flequillo de pelo decolorado o a través del pantalón que se cae más abajo de las caderas. Son los hijos de quienes apenas tenían una muda de ropa interior en los años noventa, por lo que sus padres trataron de que “no pasaran por lo mismo” y han apelado al mercado ilegal para vestirlos y calzarlos. Se ríen de la falsa austeridad y no quieren lucir como milicianos, les gustan los colores intensos, los brillos y los atuendos de marca.

    Ayer, cuando inauguraban el curso escolar, recibieron una perorata sobre los intentos del “imperialismo de socavar a la Revolución a través de la juventud”. Fue como una débil llovizna que discurre sobre superficie impermeable. Tiene razón el Gobierno en preocuparse, estos jóvenes que han entrado a la universidad nunca resultarán buenos soldados, ni fanáticos. La arcilla de la que están compuestos no es moldeable.

Expresa tu opinión en un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s