Dos caras de una presencia equivocada que se alimentan mutuamente


Dos grupos de fantasmas habitan la mayor de las Antillas. Son dos rastros de una antigua manera de politiquear; huellas heredadas de un añejo enfrentamiento, catapultadas al presente, que no tienen idea de su colocación histórica. Entidades sin nexos con el mundo, que pretenden imponer sus monótonas narraciones de una realidad de polifacéticos matices que no quieren entender, ni tienen la capacidad para hacerlo.

Son dos espectros de una etapa difunta, antagónicos y al mismo tiempo simbióticos. La manifestación del uno es función de la del otro. El uno existe y (sobre)vive para desmontar al otro. El uno impone su presencia porque el otro hace igualmente.

Uno lleva el insoportable rostro del censor. Se atrinchera detrás del paranoico escudo del miedo; tapa la dialéctica que podría manifestar la contradicción que permitiría el mejoramiento práctico de la vida material; y está obsesionado con contaminar al mundo con su personalísima visión de un paraíso incumplido.

El otro lleva el más presentable rostro del libertario. Se atrinchera detrás del vil escudo de una ficticia libertad de expresión; ejerce un derecho al catastrofismo para tapar aquellos avances que harían derrumbar su obstinada obsesión de contagiar al mundo con su particularísima visión de un infierno inexistente.

Parecen no darse cuenta de su condición de fantasmas, a veces materializados en cuerpos de muertos vivientes que caminan por inercia, guiados por el atávico impulso de atacar y morder a todo ser pensante para finalmente poder banquetear con sus cerebros e infectar sus mentes.

Pero, cuando llega el fin del día, cada uno de ellos, en el silencio de su mundo, percibe el vacío a su alrededor; un hálito de insignificancia y soledad le remembra la inutilidad de su existencia, el error de su colocación temporal. Cada uno de ellos, en el hondo de sus entrañas vacantes, recuerda que él y su simbiótico antagónico son dos caras de una presencia equivocada que se alimentan mutuamente.

El día siguiente, vuelven a pasar las hojas del eterno guión. Continúan la insensata lucha de odio, constantemente acompañados por un horrible miedo, un macabro terror debido al entendimiento de que una victoria sobre el otro significaría la desaparición para ambos y su colocación en el único lugar histórico que merecen: el olvido.

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6 comentarios en “Dos caras de una presencia equivocada que se alimentan mutuamente

  1. He leído otros artículos que escribe el amigo Vincezo y siempre nos llevan a meditar, profundizar y reflexionar sobre uan realidad cubana, que a veces de desdibuja, se nos confunde y se nos pierde en el camino recorrido. Cuba ha llegado a convertirse en la pesadilla de aquellos que no desean prosperidad en la isla y es el sueño dorado de muchos que la quieren. Si embargo, no nos percatamos en ocasiones que estamos cambiando, que no somos los mismos, que lo sueños de ayer, quizás no fueron tan exactos como queriamos y hoy nos atrapan otros sueños, más en correspondencia con uan cruel y antojosa realidad.

    So más de dos caras, hoy Cuba está en el centro de muchos debates, existe cierto exceptismo en algunos y esa es otra realidad. Hay quienes muestran desconfianza, cansancio y no se deciden a tomar una decisión.

    Si, ronda un fantasma entre los pesimistas, entre los que noi acaban de entender los cambios y no acaban de despertar para involucrarse más, aportar más y mostrar su capacidad, voluntad y sentido de pertenencia.

    No podemos permanecer pasivos, inmunes e indiferentes, hay que arriesgar, actuar, buscar alternativas y no renunciar. Decir verdades siempre lástima a algunas de las partes, pero esta debe estar acompañada de un gesto noble, sin buscar beneficios espurios.

    Yo agredezco a Vincenzo su actutid positiva, su valoración sobre loque sucede, sus puntos de vistas tan atinados y profundos, su claridad y sobre todo su valentia.

    Cuba no es un paraiso como desean muchos, pero tampoco somos el infierno como nos describen aquellos que llenos de odio, tratan de imponer sun impronta. NO dudo en asegurar que seguirán rondando diferentes puntos de vista, pero hay que estar claro que no queremos volver al pasado y surgirá una sociedad donde la condición del libre desarrollo de todos sea una prioridad, con hombres de conciencia plena de si mismos.

    1. Gracias Juan Pozo, me encantó tu conclusión: “Cuba no es un paraiso como desean muchos, pero tampoco somos el infierno como nos describen aquellos que llenos de odio, tratan de imponer sun impronta. No dudo en asegurar que seguirán rondando diferentes puntos de vista, pero hay que estar claro que no queremos volver al pasado y surgirá una sociedad donde la condición del libre desarrollo de todos sea una prioridad, con hombres de conciencia plena de si mismos.”

  2. Muy bueno Vicenzo. lo has reflejado bien. Fantasmas anclados al pasado que deberian marchar como animas al purgatorio….dejar paso libre a los vivos a nuevos debates nuevas ideas.

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