Un banal e irresponsable hipercrítico


No es esto un cuento absoluto, ni un intento para arremeter indiscriminadamente contra una generalizada categoría.  Tampoco es una historia. Es un no-cuento, una no-historia. Es un mensaje personal, pero abierto, dejado andar libremente para que llegue a sus destinatarios. De hecho, tampoco hay rígidos destinatarios. Serán los distintos receptores quienes valorarán autónomamente donde colocarse, si avalarlo, repudiarlo o esconderse tras la hipócrita máscara de la indiferencia. Igualmente no es importante definir quien es el protagonista. El sujeto podría ser inexistente, podría tratarse de una persona específica, incluso podría ser yo, y al mismo tiempo podrían ser centenares o miles de personas. Su autenticidad va mucho más allá de una existencia física y su validez es independiente de cualquier caso concreto. Lo siguiente es un pedazo de vida de un muchacho cualquiera -perdónenme por la declinación masculina- que en sus hombros advierte todo el insoportable peso de lo que significa ser un joven cubano con ganas de decir algo en la Cuba de hoy.

Este joven está aplastado entre tres fuerzas que empujan en opuestos sentidos. En primer lugar, la fuerza más genuina, espontánea y necesaria es la que procede desde familia, vecinos, amistades y compañeros de trabajo. Todos ellos son protagonistas diarios de decenas de historias y le ofrecen razones para alzar su voz, para cuestionar y criticar, para no quedarse conforme con el estatus quo, para querer mejorar su entorno, para no querer aceptar que la alternativa a la contemporaneidad cubana solo podría ser un drástico retorno a lo que había antes de ese glorioso pero muy lejano enero del siglo pasado. En segundo lugar, la fuerza más insoportable es la que llega desde una estrecha pero recia clase conservadora, los que quieren tapar, callar, silenciar, esconder y justificarlo todo. Un sector de incalificables que confunde revolución con (auto)conservación, unidad del pueblo con una improbable idea de un disciplinado ejército amaestrado que cumple, obedece y solamente critica lo que puede ser criticado, oportunamente y en los lugares más adecuados, ejerciendo este otorgado derecho con responsabilidad, sin darles a los enemigos y sin caer en la hipercrítica. Y en tercer lugar, la fuerza más penosa emana de un grupo de jóvenes y menos jóvenes periodistas, muchas veces víctimas del conservadurismo pero al mismo tiempo verdugos de la opinión imperfecta; censurados que se hacen censuradores porque interpretan el oficio de bloguero como algo de su exclusiva pertenencia, la única forma para escapar de la apática trampa periodística cubana y realizar así esos frustrados sueños cronísticos que sus títulos universitarios les habían prometido.

Cuando publica algún comentario, no está sometido al sencillo juicio que la humana valoración puede lanzar contra una igualmente humana opinión. Muchas de las personas que compartirían sus ansiedades, así como los que podrían no compartirlas con válidas y opuestas argumentaciones, desde la familia hasta los compañeros de trabajo, no siempre pueden aprovechar una conexión y sumar sus voces a la suya. Al contrario, el informal pero vigilante ojo del conservadurismo y algunos miembros de la sectaria casta periodística le caen encima con todo su poder, presión y fuerza excluyente. Los primeros lo acusan de ser un desinformado y a la vez un desinformador, alguien que habla irresponsablemente sin saber lo que dice, que no investigó suficientemente antes de llegar a una determinada conclusión; y los segundos lo estigmatizan, lo acusan de ejercer periodismo banal o sensacionalista, lo culpabilizan por no ser capaz – según ellos – de llevar adelante un correcto ejercicio de periodismo, un periodismo alternativo, o mejor sustitutivo, a una prensa inexistente; o por tratar de profanar un sector que no es competencia de los intitulados y que debe ser evaluado con la lupa de las categorías académicas. Algunos, por suerte pocos, van mucho más allá y se lanzan en una anticuada orgia entre paranoia, sospecha y escepticismo. Hablan del planes orquestados en los palacios del poder del vecino del norte que constantemente se encuentra en una desesperada caza para reclutar potenciales elementos subversivos que se alcen contra el sistema vigente en el país.

Esto es el tratamiento común que muchos reservan a este muchacho, a este banal e irresponsable hipercrítico que sin título, sin experiencia profesional y sin formación académica siente un profundo compromiso de responsabilidad hacia su país. A falta de otros espacios concretos, su bitácora es su válvula de escape personal, la herramienta que ha escogido para participar. Frustraciones, ansiedades e incertidumbres son canalizadas, convertidas en prosa digital y lanzadas potencialmente a todo el mundo. Utiliza los bytes y una dimensión abstracta para ejercer plenamente sus derechos ciudadanos y empujar para la realización de una auténtica democracia participativa que acabe con la distinción entre el individuo privado y el público, entre el anejado bourgeois y el participante citoyen. No es un experto en temas económicos, sociales o políticos, aunque muchas veces sorprende a sus lectores con su lucidez analítica. No pretende sacar grandes ensayos o disertaciones. Es observador y activo cronista de una realidad que diariamente vive. Ofrece opiniones, suyas, personales e impregnadas de subjetividad. No generaliza, no se erige a si mismo a representante de un pueblo, no pretende conocer la verdad, la causa inicial o la solución final de las angustias que afligen a su generación. Su discurso no tiene finalidades subversivas. No piensa destruir el régimen político, económico y social implantado en Cuba. No quiere intervenciones extranjeras. Desea la plena independencia para su país. Quiere desarrollo, prosperidad y más democratización, pero al mismo tiempo no dibuja a Cuba como el antro del infierno, evitando así caer en un despreciable catastrofismo exasperado que solamente sirve para buscar prosélitos externos. Su visión puede ser académicamente incorrecta. A menudo se deja vencer por pasiones juveniles, por errores de evaluación o por una natural irreverencia, defecto congénito de su carácter y también obvia consecuencia de su edad.

Es un bloguero comprometido, algunos lo considerarían un activista social de nuestros tiempos. Consciente o inconscientemente, ha asumido el reto gramsciano de ser parte de una sociedad civil crítica, hasta hipercrítica, generadora de visiones contra-hegemónicas. Quiere ser protagonista y artífice de su futuro. Es un ciudadano que quiere hablar. Es un bloguero que sencillamente quiere bloguear. Su forma de ser es el emblema de su autenticidad, del más puro y desinteresado compromiso con su nación. Sus discursos banales, su irresponsabilidad y su hipercrítica son lo mejor que puede enseñar en un país donde muchas veces la hipocresía, el oportunismo y la disimulación han llegado a considerarse virtudes encomiables. Se puede aplaudir o juzgar, apoyar o criticar, respaldar o rechazar todo lo que él diga. Pero hay que respetar esta voz de banal e irresponsable hipercrítico que quiere ejercer su inalienable derecho a la inteligencia y acepta que el único límite que debe existir a la libertad de expresión nada más es que la libertad de los demás. ¡Ojalá surjan millones como él!

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24 comentarios en “Un banal e irresponsable hipercrítico

  1. Hola, Vincenzo, no sé sobre millones, pero uno ya nació, alimentado de tu artículo. Es decir, nací 🙂 Bueno, voy a estar lo más banal posible aquí.

    ==ejerciendo este otorgado derecho con responsabilidad, sin darles a los enemigos y sin caer en la hipercrítica.==
    1) Comencemos por derechos. Por haber estudiado en una facultad de derecho, sé y estoy 100% seguro de que el derecho subjetivo es una ficción, o por decirlo con otras palabras: es un producto ideológico condicionado por una correlación dada de fuerzas y posibilidades en una sociedad dada. Así que para mí cada derecho es otorgado/conquistado. Digamos, algunos jóvenes de Rwanda ahora no hablan de sus derechos “naturales” a bloguear (a veces porque no saben qué es ese “bloguear”). Así que el derecho a bloguear del joven cubano en cuestión sí es su derecho otorgado/conquistado (no por él mismo, como regla). Así como lo es el mío, el tuyo etc. No es (sería) tan difícil privarlo /nos de este “derecho” – por más improbable que eso nos pueda parecer ahorita.
    2) Para mí es 100% claro y justo que cada derecho debe ser contrapesado por una responsabilidad (excepto el derecho a vivir, el que para mí no es un derecho propiamente). Por ejemplo, mi derecho a escribir aquí está contrapesado por tu derecho (o mejor dicho, por tu posibilidad de banearme (a propósito, tiene la misma raíz que “banal”) pa´l car… Caribe, lo que me hace actuar con cierto grado de responsabilidad 🙂 Creo que un derecho sin responsabilidad adecuada se llama privilegio y abuso.
    3) En cuanto a enemigos: el hecho de que ellos (o podemos decir “personas o grupos con intereses opuestos) existen es tanto cierto y perenne como su deseo pasar por no-enemigos. Bueno, si ellos existen, entonces se puede darles algo (o quitarles algo). Así de sencillo. Estos truismos los digo sólo para “descursivar” un poco tu itálica.
    4) En cuanto a hipercrítica y crítica en general: aquí estoy completamente de acuerdo con Dr. Goebbels (por muy antipático que me sea este personaje): el crítico debe ser listo para sustituir en cualquier momento al criticado en su lugar etc. Es decir, pronunciar a secas “Raúl es malo” o “Los cubanos cobran poco” – esto no es crítica, sino una interjección sui géneris, por eso debe ser tratada como una interjección (con compasión, indulgencia, reprobación etc.). Asimismo como en los casos cuando a alguien no le gustó algo y él echó una mala palabra. Se ocurre… pero no es una razón suficiente para convertirlo en un evento informacional.

    ==Los primeros lo acusan de ser un desinformado y a la vez un desinformador…==
    De nuevo, vamos a estar un poco banales. A mí no me interesa mucho quién a quién y de qué acusa, sino: si esas acusaciones son justas o no. ¿Qué, hay pocos en estas redes que son desinformados y a la vez desinformadores (lo que sucede naturalmente, según las leyes del medio)? A mi juicio, hay muchos. ¿Qué, hay pocos que hablan irresponsablemente sin saber lo que dicen, que no investigaron suficientemente antes de llegar a sus mal llamadas conclusiones? A mi juicio, hay muchísimos. ¿Qué, hay pocos que ejercen periodismo banal o sensacionalista, profanan los temas que deben ser evaluados con la lupa de las categorías reflexionadas (lo que a veces quiere decir “académicas”) y no filisteas ? A mi juicio, los hay demasiado muchísimos.

    ==este banal e irresponsable hipercrítico que sin título, sin experiencia profesional y sin formación académica siente un profundo compromiso de responsabilidad hacia su país.==
    Hay una sola manera de sentir compromiso o responsabilidad – a través de sentir miedo. No un miedo existencional, por supuesto, ni un temor fisiológico, pero no obstante: compromisos y responsabilidades siempre conllevan un riesgo de sanciones y privaciones, cualquiera que sea su fuente y naturaleza. Compromisos y responsabilidades sin cualquier riesgo de sanciones y privaciones se llaman diversiones y/o charlatanerías.

    ==No es un experto en temas económicos, sociales o políticos… No pretende sacar grandes ensayos o disertaciones. Es observador y activo cronista de una realidad que diariamente vive==
    Pues, debemos lamentar que no es un experto. Eso no es un motivo para fusilarlo, por cierto, pero la primera señal de la inteligencia es darse cuenta de los tamaños de su ignorancia en tal o cual asunto (y actuar debidamente, lo que en la práctica a menudo se llama “callar”). ¿Recuerdas aquella historia cómo tres “observadores” ciegos observaban al elefante? Pues, no se trata de tapar las bocas institucionalmente, simplemente no se debe deducir de “una realidad que diariamente vive” (es decir, de una parte de esta, muy limitada y tergiversada por sus biases, predilecciones etc.) la conclusión de que “el elefante es una culebra gorda”.

    ==No piensa destruir el régimen político, económico y social implantado en Cuba.==
    La vida es una tía bastante severa y ni por asomo empática. Así que lo que algien se piensa, se cree, se quiere etc., le importa un pito a ella. Nuestra perdestoika, por ejemplo, dio muchísimas muestras de tales buenas intenciones, de las que está empedrado el camino al infierno. Así que “no pensar destruir” y “no destruir” son cosas diferentes (a veces tanto diferentes que hasta no se cruzan en ninguna parte).

    ==Su visión puede ser académicamente incorrecta. A menudo se deja vencer por pasiones juveniles, por errores de evaluación o por una natural irreverencia, defecto congénito de su carácter y también obvia consecuencia de su edad.==
    1) Para mí no existen visiones académicamente correctas y académicamente incorrectas, existes correctas y falsas. A través de las correctas se puede manejar la realidad conforme a sus intenciones, por medio de las incorrectas – no.
    2) Pasiones juveniles no son vicios como tales. La pasión “juvenil” de hacer el mundo mejor es una cosa, la pasión juvenil (no exclusivamente) de creerse el más inteligente – otra. Nunca vi en los códigos penales la estupidez estar entre circunstancias atenuantes ni mucho menos entre las que eximan de responsabilidad (si no hablamos de infantes, por supuesto, pero aquí ya la misma palabra “infans” conlleva el significado “el que no habla”).

    ==Quiere ser protagonista y artífice de su futuro. Es un ciudadano que quiere hablar. Es un bloguero que sencillamente quiere bloguear.==
    Quierer (verdaderamente, se entiende) ser protagonista y artífice de su futuro – es hacer cosas correctas de una manera correcta para llegar a serlo. Sencillamente hablar o bloguear, como tales, contribuirán para eso con una probabilidad muy, pero muy pequeña. NB el Futuro Imperfecto del verbo “contribuir” aquí.

    ==Sus discursos banales, su irresponsabilidad y su hipercrítica son lo mejor que puede enseñar en un país donde muchas veces la hipocresía, el oportunismo y la disimulación han llegado a considerarse virtudes encomiables.==
    ¿Incluso encomiables? Pero vaya, no vamos a parar en las matices. Me parece que tu planteamiento aquí se parece al dilema: “¿Qué es lo mejor, ser tonto y sincero o sagaz y hipócrita?” A mi parecer, lo mejor sería ser sagaz y sincero, ¿no? Porque a veces, como se dice: Dios me salve de amigos tontos, y contra enemigos ya sabré qué hacer.

    ==Se puede aplaudir o juzgar, apoyar o criticar, respaldar o rechazar todo lo que él diga. Pero hay que respetar esta voz de banal e irresponsable hipercrítico que quiere ejercer su inalienable derecho a la inteligencia==
    1) Ante todo, creo que hay que respetar el derecho de la palabra “respetar” a no ser maltratada jejeje. ¿Qué debe ser respetado aquí, el derroche de la naturaleza que obsequió a un insensato con tales perfectos órganos articulatorios? No lo entiendo.
    2) ¿Si el derecho a la inteligencia es un derecho inalienable, por qué entonces tantos muchos andan alienados de él, y lo peor que alienados por sí mismos a menudo? Por desgracia, ese “derecho” es el más alienable de todos los derechos y el más fácil de alienar.

    ==¡Ojalá surjan millones como él!==
    De nuevo surge ese dilema entre estupidez y hipocresía. Ni siquiera sé cuál de ellas sería más fácil de tratar: la primera es algo más fácil de curar, la segunda es algo más fácil de comprar. Por eso yo quisiera proponer otra variante: ojalá surjan millones como él y ojalá lo más pronto posible se hacen no banales, responsables, expertos etc. Porque, de nuevo: en su estado intermedio de “tontos útiles” los dichos millones no son en nada mejor que sus hipócritas contrapartes.

    Saludos

    1. Hola Sergio, que comentario más largo! 😀

      ==ejerciendo este otorgado derecho con responsabilidad, sin darles a los enemigos y sin caer en la hipercrítica.==

      1) Cuando hablo de derecho, no me refiero de derecho “a bloguero”, sino a expresar unas inquitudes, por cualquier via, que sea la voz, la carta, o un blog.

      2) Ha afirmado claramente, a conclusion del post, que el único limite que debe existir a la libertad de expresion, es la libertad de los demas. Esto hay que interpretarlo en un sentido bien amplio. Ejemplo. Hay llamados disidentes que han pedido una intervencion militar de EEUU contra Cuba. Esta no es libertad de expresion porque encuentra el limite en la libertad de 11 millones de cubanos a la paz y a la seguridad. Asi como cuando hay “Damas de Blanco”, pidiendo un recrudecimiento del bloqueo. Esta no es libertad de expresion porque encuentra un limite en la libertad de 11 millones de cubanos a la paz, al desarrollo.

      3) Nadie nega la existencia de una presion desde el norte para derrocar al sistema vigente en la Isla.

      4) Pero aqui no hablamos de periodismo, sino de gente que dice lo que le pasa por la cabeza. Un bloguero, un ciudadano normal, no tiene que tener las soluciones y tampoco debe callar por no tenerlas. Imaginate los millones de jovenes que en todo el mundo marchan contra alguna politica de X pais, tu crees que estos jovenes tengan la solucion concreta al problema? Claro que no! Ellos simplemente se quejan por lo que viven, y asi debe ser.

      Al resto te respondo mañana. Saludos colega

      1. ==aqui no hablamos de periodismo, sino de gente que dice lo que le pasa por la cabeza==
        Los diputados de Duma de Rusia no están de acuerdo contigo 🙂 Mira, cuando yo escribí “no es (sería) tan difícil privarlo /nos de este “derecho” – por más improbable que eso nos pueda parecer ahorita”, aún no sabía del proyecto de la ley que anteayer fue abrobado en segunda lectura en nuestra Duma. En breves palabras, de qué se trata:
        Como una de las medidas “contraterroristas”, se propone que los blogs o sitios personales que tengan un auditorio diario de 3000 visitantes o más, se consideren como medios de comunicación masivos con todos los derechos y obligaciones pertinentes. Bueno, en la práctica se trata más de obligaciones que de derechos, por supuesto. Entre tales obligaciones pueden ser mencionadas: la obligación de inscribirse en un registro oficial, otorgando sus datos personales, por supuesto; la obligación de pagar impuestos sobre virtuales ingresos publicitarios; la obligación de verificar la certeza de las informaciones blogueadas; la obligación de guardar las reglas de propaganda electoral; la obligación de no difundir las informaciones sobre la vida privada de ciudadanos; la obligación de no difundir materiales “extremistas”; la obligación de indicar las restricciones de edad para usuarios virtuales, etc.
        También, según la ley rusa de los medios de comunicación masivos, los constituyentes del MCM no pueden ser, entre otros: cuidadanos menores de 18 años; cuidadanos de otro Estado así como personas sin ciudadanía que no residan constantemente en Rusia. Mis parabienes a todos los extranjeros de la zona blogspot.ru y otros semejantes….
        Por ejemplo, un cuidadano ruso Fulano escribió en su blog algo “políticamente incorrecto” sobre Crimea, o como tú dices “se quejó por lo que vive o dijo lo que le pasó por la cabeza”. Este post (o algún otro, ya sea con gatitos bellos que fue puclicado 5 años atrás) acumuló 3000 visitas diaros, entre los cuales, por ejemplo, 75% fueron bots, spammers etc. Et voilá, ¡bienvenido sea al mundo maravilloso del periodismo! A próposito, hace poco fue aprobado una ley de la misma “baraja” sobre difamaciones/críticas de bancos.
        Así que la sola cosa que consuela, es que en Rusia, como lo expuso Catalina II una vez, “la severidad de las leyes se compensa con la no obligatoriedad de su observancia”.
        Saludos

    2. @Vincenzo
      Mira, no tuve una linea general que tratare de imponer, soy como un akyn (trovador) kazajo: canto lo que veo 🙂 Así que a veces mis comentarios pueden ser o parecer un tanto caóticos, pero al fin de cuentas, fue Caos del que nació el nuevo orden mundial…

    3. Si esto lo entiendo perfectamente. Solo quería saber algo. Más alla de lo que pasa en Rusia, de lo que estableció la Duma, de lo que pueda pasar en EEUU o en Europa o en cualquier otro país del mundo, tú consideras que un bloguero debe estar sometido a los mismos juicios que un periodista? Un bloguero -que yo considero la expresión virtual de un ciudadano de una polis- no puede tranquilamente opinar, decir lo que le pasa por la cabeza, más allá de que si esto es compartible, justo, correcto o equivocado? Un abrazo!

      PS. Para seguir comentando solo te hace falta “responder” a tu primer comentario.

    4. @Vincenzo
      ==tú consideras que un bloguero debe estar sometido a los mismos juicios que un periodista?==
      Uff, ¡qué pregunta astuta! 🙂 “Más allá” – ¿quiere decir esto “en una sociedad ideal” que yo considera “correcta” (o “la que tiene futuro”, “sustentable”, según mí lenguaje “interno”)? Claro que no, ya que en esa sociedad no habrá a periodistas en absoluto. Si tu “más allá” se refiere a “aquí y ahora” – claro que no, ya que periodistas escriben los disparates por dinero y vanidad, mientras que blogueros lo hacen por sola vanidad 🙂
      Bueno, en realidad, depende de cuáles “juicios” se trata. Si hablamos de normas jurídicas – no debe estar sometido a los mismos, plenamente. Si hablamos de juicios morales – sí debe estar sometido. Esto es tal como con coches: no se les prohibe a pichones que conduzcan, pero si ya causaron un atropello – con todo respeto, pero ahí está la bartolina….
      Así que deben (debemos) poder opinar tranquilamente, pero de ningún modo no “decir lo que pasa por la cabeza”, ya que cabezas existen precisamente para “filtrar” lo que pasa por ellas 🙂
      No entendí tu “compartible”, ¿qué querías decir con ello? ¿”Compatible”? ¿Con qué?
      Saludos

    5. Compartir… apoyar, pensar como tu! 🙂

      Por el resto, Sergio, es como lo que yo he escrito. No se trata de que no existan limites a la libertad de expresion. Claro que no es asi. El limite fundamental es precisamente a la libertad de los demas. Entonces que sea periodista, bloguero, twittero o lo que sea, si su palabra atenta a la libertad (en general) de los demas, pues ahi la sancion.

      Yo hablaba mas de dar un juicio a lo que uno dice o escribe. Si un bloguero, por ejemplo, critica el salario bajo en Cuba, sin hacer un analisis macroeconomico sobre la produccion, el cambio, la valuta etc etc, hay que respetar su opinion? o hay que lanzarle criticas como “le das a los enemigos”, “no has investigado”?

      Saludos

    6. Vincenzo, me parece que en el habla “políticamente correcta” la frase “respetar la opinión” ha adquirido la acepción prevaleciente de “dejar parlar al haberse callado” 🙂 Mientras que yo creo que respetar es algo diferente. Respetar es siempre sobre méritos, mas hablar como tal no es ningún mérito, así que no hay nada que respetar aquí.
      Al fin de cuentas, si “hay que” “respetar” la opinión de quien supone que salarios son bajos, ¿por qué no hay que respetar la opinión de quien supone que este alguien no ha investigado el tema debidamente y hasta puede ser un juguete en las manos mediáticas hostiles? ¿Dónde está la diferencia formal? ¿Acaso este segundo exige que le extirpen la lengua a aquel primero o lo quemen en un auto de fe?
      Pero, a mi parecer, quien lanza críticas al estilo de “no has investigado”, debe mostrar que él mismo sí ha investigado, o sea, no simplemente decir “estás memo” sino mostrar/argumentar dónde está tal y por qué considera alguna que otra opinión como “malparida”.
      Un saludo

  2. A los administradores de La Joven Cuba.

    ¿Quién está detrás de La Joven Cuba? No me quedan dudas de que el verdadero administrador de La Joven Cuba es un mercenario supuestamente español que tiene varios blogs dedicados unicamente a defender a capa y espada al castrismo y a combatir a la oposición que se hace sentir fuera de Cuba.

    El Sr. Calvet es un típico intransigente que odia a quien no piensa como él y no duda en tratar de descalificarlo y eliminarlo por todos los medios como precisamente hacen estos comunistas de pacotilla que viven de su sucia profesión.

    Si yo soy una p_uta, Calvet lo es con la diferencia de que una p_uta da placer y felicxidad por dinero y Calvet da odio y promueve la mentira, la represión y la muerte por dinero.

    Por eso, Calvet, prefiero mil veces ser una p_uta que alguien tan bajo como usted.

    ¿Dónde queda La Joven Cuba? Pues al nivel de Calvet al bloquearme de nuevo como el señor Calvet exigió en distintos comentarios en los últimos 3 días y se ha referido a mi de una manera insultante y me ha acusado de ser agente de gobiernos e instituciones.

    Es normal que Calvet actúe así porque un mercenario no puede concebir que otra persona piense, se exprese y actúe por su cuenta libremente sin pago ni retribución sino amor y respeto a Cuba y a su pueblo.

    Sepa señor Calvet que tanto derecho tengo a expresarme como lo tiene cualquier otro comentarista y que la censura es un crimen contra la humanidad.

    Los administradores de La Joven Cuba se han dejado manejar por un mercenario español o por alguien que en su nombre los maneja desde arriba.

    Es una penosa situación que habla muy mal de un grupo de profesores universitarios que proponen al socialismo como una opción viable y excelente para el mundo.

    La verdad es que el excluir a personas que solo exponen su criterio habla muy mal del modelo que proponen y del cual son ellos importantes exponentes por la posición que ocupan como profesores de una universidad en Cuba.

    Ustedes son una vergüenza para Cuba y para la universidad.

    1. Armienne, no entiendo que tiene que ver un comentario dirigido a los administradores de La Joven Cuba en este post y en este blog. Tampoco entiendo que tiene que ver el señor Calvet con este post y con este blog. Por esas razones no entiendo que tiene que ver tu comentario en este post y en este blog. Gracias por tus lindras palabras

      1. Porque hablas de compromisos, hablas de querer expresarse y del derecho y deber de hacerlo, por eso duele cuando se violan estos principios que son los tuyos.

          1. No, no a usted.
            Visite a LJC y vea como Calvet me insulta y me ataca sin haberlo mencionado yo a el.
            Se refiere a mis comentarios como inadecuados y alli están para que usted los pueda leer.
            Parece que este señor, según se desprende de sus comentarios, siente odio personal hacia mi.
            Solicita mi bloqueo hasta que lo logra de los administradores.

            1. Entiendo. Pues yo critico todo tipo de censura. Un comentario, siempre que sea hecho con respeto, debe ser publicado. Claro está que en su blog, cadauno aplica la politica que considera más oportuna.

            2. Claro que sí, Vicenzo. Yo en mis blogs no modero ni borro comentarios pongan lo que pongan pero no pido que me paguen con la misma moneda.
              Ahora esta gente de LJC se pasan siempre viendo las pajas en el ojo ajeno y se enojan si los censuran.

  3. Interesante las miradas que dan sobre diversos temas tan complejos como la libertad de expresión. A mi me parece que no se debe de confundir esto con catarsis personal sobre todo por la responsabilidad social que implica decir una opino , no necesariamente políticamente correcto. Sin embargo, debe de existir una responsabilidad educativa y no catártica. Para esto último puedes ir al psicoanalista, y ahí puede resolverse algo mejor.

    Que pena lo que le paso a la chica. De veraz no entendí como se atravesó en el tema pero parece angustiada por alguien que utilizo el medio con palabras no bien políticamente correcto.

    Me parece que todos tenemos el derecho a expresar lo que pensamos pero debemos tener responsabilidad con lo que no filtramos para ello, pues podría suponerse entre personas conocedoras del un tema, que somos conscientes de lo que decimos y no siempre cuestionas si puedo o no. Yo pienso que puedo decir lo que pienso y de hecho a veces peco por ello, sobré en cuestiones banales que son más atractivas para lo banal.

    A propósito de ello me viene el. Recuerdo de algo que dicen algunas escrituras : lo que contamina no es lo que entra sino lo que sale. Y en este sentido a veces el filtro de lo que sale, es dicotomico, pues consciente e inconsciente se amnifiestan a través del mismo dispositivo y el sujeto (su Yo) no es cosnciente de esta situación. En tanto, uno debería ser responsable (investigar antes de blogear por blogear) con lo que comunica pues esta describiendo por este medio una situación
    X, atravesada por su subjetividad. Mirando esto por la lupa, de considerar que la expresión periodística como una responsabilidad social y educativa.

    Soy un cubano, que ama a Cuba y su gente. Que vivo un tiempo fuera de Cuba. Médico de profesión, y amante de la lectura. Y como soy un muchos se lo debo a mi interacción con Cuba y mi gente.

    Saludos

  4. Sería bueno que buscaran en la historia el perenne contrapunteo de blasfemia,censura, libertad de expresión y derechos humanos. A lo largo de la historia, desde los censores de la antigua Roma, estos conceptos han venido guerreando. Véase la historia de las religiones: la inquisición fue un ejemplo de esa interacción. Numerosos artistas y estudiosos fueron víctimas de esta lucha de opiniones. El islamismo, el criastianismo y el hinduismo fueron (y son hoy) su arena más visible.
    Saludos.
    Enrique.

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