Adictos


Una nueva adicción sacude por estos días a La Habana y según me dicen también en algunos lados de Cuba. Dicen que casi nadie se escapa de ella y que ha contagiado desde niños hasta los mayores de la casa. Hablan de una droga mucho más poderosa  que cualquier estupefaciente o que el mismísimo cigarro.

Dicen que ya hablaron de ella en la TV, que hasta Calviño le ha dedicado segundos de su programa o que hay periodistas que se dedicaron a hablar de ella, algunos hasta la condenaron como un nuevo “enemigo” al que hay que aplastar. Dicen que le dedican investigaciones y hasta se habla de proyectos de tesis sobre ella o que quieren inventar una nueva rama de las ciencias para su estudio y comprensión. Dicen que ya nadie se salva de ella, que quienes entran en contacto sucumben y se transforman en criaturas sedientas. Dicen que estamos enfermos –pues públicamente me declaro como tal- y que somos adictos a “los paquetes”.

Todos lunes los adictos nos despertamos con la espera de poder (re)encontrarnos con nuestra droga. Cada uno acude hacia su suministrador y se apresta a hacer la cola para recoger la droga. Hay quienes escogen llevarse el producto entero, pero hay otros que lo moldean en función de sus intereses y sus necesidades. Hay “droga” para los endemoniados seguidores del deporte, para los melómanos más incontrolables, para los cinéfilos más insaciables, para las beatas del culebrón, para los devotos de las series, para los “frikis” de los mangas y hasta dicen que hay drogas para los “enfermos” del sexo.

En torno a ella florece un nuevo negocio que suple a dispersas y tan variadas sucursales. No hay regulaciones ni mucho menos precios preestablecidos para el producto, tampoco hay moneda única, rigen las reglas de la oferta y demanda. Algunos se preguntan de dónde viene, por dónde entra, cómo se detiene. Otros esgrimen (sin base y de manera empírica) que es controlada por un puño de Capos, todos ellos dueños de una red que llega desde San Antonio hasta la Punta de Maisí.

Hay una nueva droga rondando por toda Cuba y dicen que nadie se puede salvar de ella. Dicen que la culpa es de la TV, que quienes la dirigen no supieron escuchar los llamados de alerta y condujeron, desde su incapacidad, a que buscásemos una salvación a tanta monotonía.

Somos adictos, lo sabemos, vivimos el placer de sentirnos dependientes. Nuestro pasaporte es la billetera, o con mucha suerte, la posibilidad de tener amigos; nuestro medio de transporte es el USB, un arma nuclear cargada de una dosis capaz de matarnos de sobredosis.

Somos adictos, lo sabemos. Pero me pregunto ¿tendremos salvación?

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6 comentarios en “Adictos

  1. Yo también, al igual que tu, me declaro adicta. Creo que nuestra salvación sería bien clara: HBO, STARZ, CINEMAX, TV FREE!!!! INTERNET!!!

  2. Mi hermano es otro “adicto” igual. Se vuelve loco todas las semanas buscando el dichoso “paquete” es una enfermedad que está incidiendo en todas las casas. Yo de cierta manera aprendí a sortear con la adicción. Como Katty, yo también creo que la gran solución sería abrir un poco más es el alcance de los cubanos al entretenimiento, se que hay mucha basura, pero creo que en Cuba se nos ha preparado para poder decidir que es basura y lo que no es, además un momento de diversión no mata a nadie.

  3. Que bueno está esto jejejeje, a mi en realidad, al igual que tu Yohan, me develo como adicto. Pero a diferencia tuya, yo no quiero una cura. Amo estar en el estado en que estoy.

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