Juventud cubana: ¿apolítica o defraudada?


En un artículo publicado en la edición dominical del periódico Juventud Rebelde, el periodista Yoerky Sánchez Cuellar se acercó al peludo y controversial tema de los jóvenes apolíticos en Cuba apelando a la historia de un joven llamado Maikel (no se sabe si producto de la ficción o de la realidad) con quien, según sus palabras, “se puede hablar de todo, menos de política”. Desde su artículo, Sánchez Cuellar aborda el problema de la apatía y el nihilismo en los jóvenes cubanos y da, como causa única del mismo, a los esfuerzos de “quienes intentan desarticular las bases de nuestro sistema”.

Estoy seguro que Yoerky, desde su condición de director de la revista Alma Máter (medio de comunicación de todos los universitarios cubanos fundado en 1922 por ese genial e insuperable líder juvenil que fue Julio Antonio Mella), tendrá un acercamiento directo a la realidad y la forma de pensar de esos seres que, al citar a Bertolt Brecht, llama analfabetos políticos. No obstante me permito, desde mi humildad de bloguero y mi condición de joven cubano, estar en divergencia con la gran mayoría de sus reflexiones.

Algunos comentaristas del artículo en cuestión expresaron algunas ideas que bien reducen las ideas de mi post. Uno de estos, a nombre de Pepito, expresa que: “la política es para los políticos, después de todo, se reúnen a puertas cerradas deciden por nosotros y después nos dicen que es para bien de nosotros mismos”

Las juventudes apolíticas no es un fenómeno que padece solo Cuba, ello lo podemos encontrar en varios países, entre ellos Estados Unidos o Europa; sin embargo, a lo contrario de lo que expresa Sánchez Cuellar en su artículo, yo no creo que existan jóvenes apolíticos en Cuba, sino que sencillamente existen jóvenes que se encuentran (encontramos) defraudados por la manera en la que se hace la política en Cuba. A veces, tanto dirigentes o funcionarios, a la hora de encontrar una explicación a los problemas, apuestan por recurrir a la condición de plaza sitiada a la que se enfrenta Cuba sin preguntarse siquiera si acaso ellos no tendrán algo de culpa en lo que ocurre.

A pesar de los llamados a cambiar la mentalidad, muchos jóvenes, entre los que me encuentro, no sentimos que nuestras preocupaciones e ideas son escuchadas o tomadas en cuenta. Resulta contraproducente que, mientras Cuba cuenta con Parlamento en donde el 18% de sus diputados tienen menos de 25 años, el grado de participación de los jóvenes en la toma real de decisiones en Cuba se encuentre muy reducido.

creen que la masividad en actividades políticas garantiza que la totalidad de los jóvenes se sientan comprometidos con el proyecto político
Algunos creen que la masividad en actividades políticas garantiza que la totalidad de los jóvenes se sientan comprometidos. Foto: Raúl Pupo

Nuestros mayores, en este caso los dirigentes tanto del Partido o del Gobierno, apuestan por seguir creyendo que podrán saber lo que piensan los jóvenes cubanos solo por lo que escuchan en los congresos o por lo que leen en  relatorías de asambleas o reuniones. Algunos cuestionan la juventud y la “inmadurez” de sus ideas, olvidando que una vez ellos también fueron jóvenes, y que algunos, sobre todo aquellos de la generación histórica, fueron capaces de enfrentarse a la tortura, el miedo y las balas en nombre de lo que ellos querían y pensaban.

Por su parte peor es el panorama para las organizaciones que tienen la función de ser representantes de todo el universo juvenil (UJC, FEU, FEEM). Sus dirigentes son electos sin siquiera ser realmente conocidos por las bases, por lo que ninguno es reconocido como un líder verdadero. Todo esto, unido a la extrema burocratización de los procesos orgánicos de estas organizaciones así como a la falta de espacios de contacto real entre estos dirigentes y los jóvenes, crea una situación de desconexión entre la base y la “dirigentocracia” y con ello el desprecio, la apatía y por el ende el sentimiento de sentirnos defraudados y hasta no representados por aquellos que la lógica dicta que deben ser nuestros representantes.

Los jóvenes necesitan creer en sus políticos, no ver en ellos unos autómatas vestidos en guayaberas o en coloridos pulloveres que dictan discursos y llaman a resistir, aguantar o esforzarse sin siquiera tener la capacidad de confraternizar con las nuevas generaciones, escuchar cómo pensamos e impulsar nuestra participación tanto en la concepción como en la toma real de las generaciones. Cuanto me gustaría ver a un ministro o un “cuadro” partidista sentado en el Parque G escuchando lo que los jóvenes piensan, preguntándoles como se vive siendo joven en Cuba o escuchando cada una de las fórmulas personales para resolver los problemas de la economía o de la política.

No conozco de ningún joven en Cuba que no se cuestione ni se construya su propia visión de país y de su sociedad. Igualmente conozco muchos Maikel, de esos que no quieren saber nada de la Revolución; sin embargo, lejos de denigrar o hasta considerar como indiferentes o marginales a este tipo de personas, los jóvenes cubanos, todos, necesitamos sentir que somos escuchados y que formamos parte del poder. Solo así el futuro para este país se presentará de otro color.

Anuncios

9 comentarios en “Juventud cubana: ¿apolítica o defraudada?

  1. Contra que bueno está este artículo, de verás que las cosas que dice ese periodista en Juventud Rebelde me huele al discurso de siempre, el de las mismas palabras y de que siempre “el enemigo” tiene la culpa. Es bueno que los dirigentes de este país nos escuchen a los jóvenes, que sepan las cosas que pasamos y que se dejen de estar viviendo en su nube y pongan los pies sobre la cabeza.

    Me alegra mucho acere que hayan jóvenes que tengamos la misma preocupación.

  2. Yohan, para algunos en Cuba los jóvenes no son nada más que corifeos, acompañantes o validadores. Como bien dices, muchos creen que la masividad de jóvenes en actos garantizan que ellos estén conscientes de la profundidad de cosas que ocurren y eso pasa. Algunos quieren dar la imagen de que la juventud está unida, de que piensa igual y no quieren entender que cada joven es un mundo, que algunos piensan una cosa y otra.

  3. En Cuba los dirigentes padecen de la edad del tiempo, no recuerdan cuando fueron viejos y tampoco recuerdan que todo en la vida tiene un tiempo. Si los jóvenes, que serán los viejos del mañana, no tienen la oportunidad de soñar y de equivocarse, el futuro si que tendrá un color: negro.

    1. Como bien dices, hay gente que olvida el paso del tiempo y su fuerza, no obstante, siempre la muerte se encarga de recordárselos.

  4. En el momento en que creemos que nuestra verdad es única estamos comentiendo el error de alejarnos de la verdad. Ni todos los jóvenes son revolucionarios ni todos los jóvenes revolucionarios son máquinas ni sumisos. Si en algo estoy de acuerdo con el artículo es que para construir una revolución mejor hay que tener en cuenta el pensamiento de todos pero buscando un consenso. De acuerdo con la importancia de sentarse a dialogar con los jóvenes en calle G pero ese no es el único lugar donde hay jóvenes, independientemente de si son mejores o peores. Provengo de una familia muy humilde y gracias a lo que ha construido esta revolución me he podido graduar y hasta superarme. Esta tiene muchos defectos pero cada vez más me doy cuenta que es la que más cerca está de poder llegar al sueño de una patria mejor. No soy experto ni analista, solo uno más, eso si: viajo en bastante guagua y converso con mucha gente y existe más voluntad de hacer que inmovilismo aunque el número de los que nada pretenden sea grande. Al menos no me quedo de brazos cruzados y hago un poco más por el bien de muchos. No me quedo solo en el discurso.

    1. René, agradecido por tu comentario y tu opinión es bienvenida. Considero que para nada estamos ante una juventud que en su mayoría es o sumisa o revolucionaria, la cantidad difícilmente la podamos saber. No obstante si has tenido la oportunidad de darte cuenta sabrás que uno de los más grandes problemas que se enfrenta con los jóvenes es su falta de actitud. Falta de actitud en el estudio, ante el trabajo o en la participación en acciones de indole político. Y eso refleja apatía, solo una vanguardia que, como vanguardia al fin siempre serán los menos, son los que participan y de una manera u otra se sienten integrados y apoyan el proceso.

      Creo que necesitamos de mentes y formas de pensar nuevas, con ideas renovadas y más acercadas al debate con las ideas de los jóvenes. Mi visión es quizás demasiado “capitalina” alejada quizás con la visión y pensamiento de otros jóvenes que dada su condición y su ambiente de vida tienen otras preocupaciones y formas de ver la realidad.

      Utilizo G porque es uno de los espacios olvidados, donde las organizaciones políticas de los jóvenes no llegan a profundidad y donde muchas veces desde los medios y desde espacios de la sociedad se crea la visión y la predisposición a ser considerados como marginales. Ese es un buen espacio, como otros, para comenzar una verdadera transformación, para escuchar como piensan y quieren los jóvenes y que es lo que necesitamos.

      Yo también soy de los que tampoco se quedan con los brazos cruzados, jamás he sido de esos y siempre tengo la oportunidad de conversar con otros jóvenes de mi edad, saber como piensan y poder saber como poder participar. La gran duda, para muchos como yo que si queremos hacer cosa es cómo poder influir y cambiar de verdad. Es bien sabido que cada uno desde su espacio es un agente de cambio, de transformación, de mejora, pero carecemos de espacios reales para poder hacer que nuestras ideas y aspiraciones salten a lo físico y a lo real.

  5. Reblogueó esto en Sin_Censuray comentado:
    “Sigan estudiando y trabajando muchachos, que del pais se encarga el Consejo de Estado y sus Decretos-Leyes. No hace falta ni Parlamento, ni Constitución, con el PCC como fuerza superior lo tenemos todo” (del pensamiento Tatalitario del SXX en Cuba)

  6. Como bien dice el slogan del Censo, en Cuba contamos todos, jóvenes, obreros, campesinos e intelectuales. Es indispensable construir un proceso revolucionario sin el concurso y la participación de todos los cubanos. Creo, y es bien importante, que una condición indispensable para el éxito y el mantenimiento del socialismo en Cuba es que se escuche a los jóvenes y se sepa que es lo que quieren. Como bien dije, en Cuba contamos todos.

  7. Si uno desea saber como se comparte y en que estado se encuentra una sociedad, pues de ver a sus jóvenes. Los jóvenes en Cuba sienten y padecen, viven, en una crisis y una desconexión tremenda con la realidad y con la participación. Ya sea bien como has dicho Yohan pero además por las condiciones que el mundo actual globalizado a impuesto. Coincido completamente igual que tu que sin el concurso de los jóvenes la Revolución y el proceso político en Cuba perderá a su fuerza motriz.

Expresa tu opinión en un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s