La vivienda en Cuba: entre la deuda histórica y la calidad (I)


El pasado martes 4 de febrero, la sección Cuba Dice del Noticiero de la Televisión Cubana dedicó su emisión al espinoso y urgente tema de la vivienda, principalmente la construcción de viviendas para albergados y la eliminación de barrios insalubres. Los once minutos del reportaje no fueron suficientes para contar la historia y la realidad de cientos de miles de familias cubanas que continúan hoy a la espera de una vivienda decente, pero si permitió conocer, más allá de los esfuerzos, los desaciertos en las labores de solución de los problemas de vivienda. Un pequeño survey a varios amigos y vecinos que pudieron ver la última edición de Cuba Dice arrojó la indignación sobre la mala calidad de las viviendas que se están entregando, muchas de ellas con graves problemas en el acabado de la obra. Pese a los recurrentes y reiterativos llamados de varias figuras de la política y del Gobierno cubano, la calidad de los procesos inversionistas continúan erosionando la solución del tema de la vivienda, pero ¿de quién o quiénes es la culpa?

Una deuda histórica

En su histórico alegato y programa político de lucha conocido como “La Historia me absolverá”, Fidel Castro, al referirse al problema de la vivienda, lo consideró como uno de los “seis puntos” a ser resueltos por la futura Revolución. Para el año 1953 había en Cuba alrededor de “doscientos mil bohíos y chozas;  cuatrocientas mil familias del campo y de la ciudad viviendo hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud;  dos millones doscientas mil personas (…) viviendo en alquileres (…); y dos millones ochocientas mil  de población rural y suburbana sin de luz eléctrica”.¹ A partir del triunfo de la Revolución en 1959, se sucedieron una serie de medidas, la primera de ellas, aprobada el 6 de marzo de 1959, rebajó en un 50% los precios de los alquileres, siendo una medida de gran respaldo popular.

Entre 1959 y 1962 el llamado Instituto Nacional de Ahorro y Viviendas (INAV) a un costo de 50 millones de pesos construyó 7 859 viviendas, entre ellas el Complejo de la Habana del Este o Ciudad Camilo Cienfuegos, construido entre 1959 y 1961. Luego comenzaría un proceso inversionista que daría lugar al nacimiento de varios conjuntos urbanos como el Distrito Urbano José Martí en Santiago de Cuba iniciado en 1964, el Conjunto de Alamar en 1971, los edificios de apartamentos en Altahabana, el Microdistrito Central de Plaza de la Revolución (los “veinte plantas”), el Reparto Lenin en Holguín, el Reparto Caribe en Guantánamo, el Nuevo Manzanillo, Los Olivos en Sancti Spíritus, San Rafael en Matanzas o el Reparto Hermanos en Pinar del Río. Mientras que en el caso de la población rural, proyectos como el Plan Turquino o el Plan Escambray, los cuales permitieron la creación de nuevas zonas rurales en mejores condiciones.²

El período 1981 – 1985 fue uno de los más productivos en cuanto a la construcción de viviendas, llegando a alcanzar casi 200 mil viviendas construidas. Sin embargo, la capacidad inversionista jamás podría dar respuesta al déficit de viviendas que poco a poco se iba acumulando. A partir de 1997 y a consecuencia de la grave situación económica nacional se produce una caída de las viviendas terminadas, y solo se comienza a  recuperar este indicador a partir del 2005. Sin embargo, desde el 2006, año en que se puso en marcha un programa especial para la construcción de viviendas, hasta hoy, no se han podido cumplir ninguno de los sucesivos planes inversionistas, excepto el del año 2006 que por la extrema prioridad que le fue otorgada si se cumplió.

Los numeritos del último Censo

Los resultados del más reciente Censo de Población y Vivienda, realizado en el año 2012, arrojaron varios resultados acerca del panorama de la vivienda en Cuba. Según el Censo existen 3 734 569 viviendas particulares, de estas el 96,19% (3 734 569) son viviendas ocupadas por residentes permanentes, el 0,29 (11 367) son ocupadas por residentes temporales –la gran mayoría albergados-, el 2,42 (93 993) ocupadas por temporada y el 1,09 (42 495) están desocupadas. Por tipo de viviendas, las particulares se encuentran distribuidas en 3 762 904 casas y apartamentos, 19 095 habitaciones en cuartería, 86 281 bohíos, 12 426 improvisadas y de otro tipo en 1 718.³

La culpa, la maldita culpa

La baja productividad de la fuerza productiva y el déficit de fuerza calificada, entre los principales problemas en la construcción de viviendas en Cuba. Foto: EFE/STR
La baja productividad de la fuerza productiva y el déficit de fuerza calificada, entre los principales problemas en la construcción de viviendas en Cuba. Foto: EFE/STR

En su artículo La Construcción de Vivienda en Cuba. Antecedentes y Situación actual el doctor Omar Pérez Villanueva del Centro de Estudios de la Economía cubana consideró entre los principales problemas históricos en la construcción de viviendas en Cuba a la baja productividad de la fuerza productiva, el déficit de fuerza calificada, los problemas de aseguramiento logístico así como las demoras y trabas en los trámites de legales para agilizar los procesos inversionistas.

En todo caso, la construcción de viviendas adolece no solo de planificación realista sino también de falta de control en cuanto a la calidad. Es incomprensible que se construyan casas con déficit en la calidad de los materiales, muchas veces víctimas de retrasos o del robo de manos inescrupulosas, o que familias tengan que esperar años, muchas veces más de una década, para poder tener acceso a viviendas dignas.

Otro punto que incide en la calidad, y bien lo señaló el doctor Pérez Villanueva, es la calidad de la mano de obra. Es bien sabido que en Cuba hay una gran pérdida de los oficios. Las desatinadas políticas de universalización y la desastrosa política de manejo de los centros de educación técnico-profesional, han ido en detrimento de la profesionalidad a nivel de técnicos y obreros por lo que encontrar personal calificado para acometer obras constructivas de calidad es como arar en el mar. Muchos de las personas encargadas de dirigir los procesos inversionistas aún no han comprendido que lo importante no es contar con una brigada de construcción de cientos o de miles de personas, sino que lo importante es contar con personal que sea capaz de realizar tareas que se ajusten al tiempo que requiere la inversión.

El tema pica y se extiende. En un próximo artículo me acercaré aún más a la calidad esta vez en la construcción de viviendas dentro del programa de microbrigadas además de analizar las posibilidades de los ciudadanos de a pie de construir viviendas por sus propios medios.

Continuará…

Referencias:

¹ Castro, Fidel. “La Historia me absolverá”. (1953)

² Pérez Villanueva, Oscar. “La Vivienda en Cuba: antecedentes y situación actual”. American University. Washington D.C http://www.american.edu/clals/upload/Villanueva_Salud_Cuba.pdf

³ Universo informativo de resultados censales. Censo de Población y Vivienda 2012. Oficina Nacional de Estadísticas e Información. http://www.one.cu/publicaciones/cepde/cpv2012/20131107resumenadelantado/Graficos/Pag%2029.pdf

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5 comentarios en “La vivienda en Cuba: entre la deuda histórica y la calidad (I)

  1. Que buen análisis Yohan. Me gustó mucho y quedo a la deuda de ver la segunda parte. Me hubiera gustado haber visto ese programa de CubaDice, ya algunos amigos en Cuba me han comentado de eso y de lo crítico que está, pero bueno, lamentablemente estoy fuera y no puedo verlo. Sería bueno encontrarlo en Youtube o algo asi.

    En cuanto al análisis de los problemas en la construcción de viviendas, creo que es como tu dices, la responsabilidad es compartida. Pero creo que la falta de profesionalidad y seriedad de los constructores es algo preocupante. Porque están construyendo una casa para un ser humano y tienen que velar porque no se les caiga encima a alguien y lo mate. Seriedad y profesionalidad ante todo.

  2. Que bueno que te acercaras al peludo tema de los albergues, yo conozco gente que lleva viviendo albergada como cinco años y sin respuesta para su vida. Es triste, bien triste la situación de la vivienda. Espero que no se duerman en los laureles y el gobierno se movilice.

  3. Bueno, quizás sea ironía, es bueno saber que estamos un poco mejor que en los años 50. Pero bueno, lo triste es que hemos demorado 50 años para dar tristes avances.

    En segundo lugar me sorprende que existan casas abandonadas y que no haya la disposición de entregarlas a quienes la merecen, igual que las que están ocupadas para otros fines (casas de visitas para dirigentes o casas de regalo). El tema de la vivienda requiere máxima responsabilidad y análisis.

  4. Como siempre, para el tema de la vivienda, en Cuba siempre será la eterna respuesta. Es bueno ver que hay gente que tiene la capacidad de abordar el tema, lo triste es que a veces no ha soluciones

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