Los cuatro jinetes del Apocalipsis en Cuba


Según el Nuevo Testamento serán cuatro los jinetes que cabalgarán sobre la Tierra y traerán consigo el Apocalipsis, o lo que es lo mismo, el fin de los tiempos. Cada uno de ellos, montados sobre cuatro caballos de diferentes colores, esparcirá las plagas que nos consumirá y nos hará caer como Humanidad.

La Cuba del decimocuarto año del tercer milenio después de Cristo vive por estos días su propia batalla contra el azote de sus cuatro jinetes que, poco a poco y en silencio, nos van consumiendo como sociedad y como país. Me atrevería a decir que, a diferencia de los cuatro que consumirán a la Humanidad, los nuestros ya han dejado de ser una predicción para convertirse en parte de nuestra compleja y difícil realidad.

El primero es el triunfalismo, el jinete con el que más convivimos y que se nos presenta de diferentes maneras. A él lo podemos encontrar en el complaciente y poco realista artículo de prensa o en un almidonado y bien elaborado discurso de un dirigente o un político. Su poder ha sido tal que hemos creado dos países que transitan cada uno paralelo al otro, uno desde la realidad que crean las palabras que muchos quieren oír, y otro desde la cruda realidad de las calles y de la vida del ciudadano común. Un triunfalismo que lastra nuestra capacidad inversionista, especialmente la ligada al sector de la construcción; o que encadena a nuestra agricultura en el cumplimiento de metas titánicas, que al final sabemos que están por encima de nuestras capacidades.

El segundo jinete es la simulación, madre de la traición y hermana de la mentira, cuya presencia convive entre nosotros desde hace siglos. Ella es quizás la más silenciosa de todas y por ende la más peligrosa. Durante años hemos visto como detrás de la sonrisa o de la imagen más incorrupta se escondían los simuladores, seres despreciables y dañinos. Muchos hemos conocido los rostros de los simuladores, se nos han presentado en diferentes escenarios (economía, política, administración pública), pero lo cierto es que el peor simulador es aquel que, en busca de comodidad y privilegios, prostituye su pensamiento y hasta su pasado en búsqueda de encajar en la entramada arquitectura del estabishment cubano.

Nuestro tercer jinete es la sospecha, esa que -como dice Buena Fe- nos corroe la cabeza. Ha sido tanto su poder y su influencia que ha destrozado familias y ha roto la confianza entre cubanos. Durante años ella nos ha quitado la capacidad de discernir y criticar, disfrazando la unidad en el manto de una supuesta la unanimidad y convirtiendo en enemigos a aquellos a los que una vez llamamos colegas.

El miedo es el cuarto jinete, complemento final para el advenimiento del Apocalipsis y compañero por excelencia de la sospecha. Él, quizás el más humano de todos los jinetes, ha dado paso a la pasibilidad, el conformismo y la autocensura. Atrás quedaron los años de lucha en los que los cubanos desafiaron al colonialismo, el desgobierno o la sumisión; dando paso a una etapa en donde el miedo a “buscarse problemas” ha frenado el ejercicio de la voz, el más importante de los derechos ciudadanos.

Durante años hemos buscado enemigos más allá de nuestras fronteras, achacándoles culpas que muchas veces son nuestras, cayendo en el error de subestimar el poder de nuestros cuatro jinetes. Esos que no se derrotan con palabras vacías ni con parches de algodón y alcohol sino con la voluntad de reconfigurar nuestro sistema económico-político y social, sin caer en la maldita fórmula del “corta y pega”.

Cuba vive su propia batalla contra el Apocalipsis, una batalla en la cual debemos tomar parte todos los cubanos, conscientes de que es el tiempo del “ahora o nunca”. Son tiempos que deben dar paso a cambios de raíz y no de soluciones de oxígeno, son tiempos de una Revolución en la Revolución.

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15 comentarios en “Los cuatro jinetes del Apocalipsis en Cuba

  1. Un analisis que considero muy acertado, sencillo, directo, esencial. Comparto tu visión, aunque en algunos aspectos estoy menos de acuerdo. Pero sí, es cierto que hoy día estos son los auténticos y más evidentes peligros que debe enfrentar Cuba. Por cierto, las soluciones no están escritas ni pueden ser encontradas así, en un día (ni en un año), pero el principio que tu defines es el único camino a seguir: revolucionar la revolucion! Muy bien hecho mi hermano!

    1. Como siempre digo, bendito el día que descubrimos que la unanimidad de pensamiento no existe. Seríamos un país aburrido, por lo que es bueno que no estemos 100% de acuerdo. Y si, es cierto que las soluciones no están a la vuelta de la esquina, jamás lo estuvieron, ahora si, la voluntad de cambiar las cosas no cuesta nada. Y con palabras vacías, como bien dije, no se llega a la Luna.

  2. Y yo que pensaba que los jinetes iban a ser de carne y hueso, quizás con nombre y apellidos incluso. Pero creo que coincido contigo en que es la hora de cambios drásticos y de raiz, estamos hartos de palabras vacías y promesas de décadas.

  3. Yohan,

    Estando en Madrid, tuve una conversación interesante con un americano que estuvo en Cuba negociando un envío de no sé qué (a pesar del bloqueo). Este señor que al parecer conoce bastante bien Cuba me dijo una frase que sintetiza el problema cubano:

    el problema de los cubanos es que no saben lo que no saben

    Si los cubanos no tienen punto de comparación, no saben hasta donde los ha corroido su mal.

    Si tú no sabes que estás enfermo, nunca irás al médico o tomarás medicina para tu mal. Las enfermedades psiquiátricas son las más difíciles de tratar porque todos los locos niegan estarlo.

    Si no sabes del problema, no puedes identificar ni cuatro ni 100 jinetes. Sencillamente: el que no sabe no ve.

    Muchas veces se piensa que el funcionario que se queda en una misión y no regresa a Cuba era un simulador pues se desestima el poder de la comparación. Cuando usted viaja y ve el mundo por primera vez, conoce. Y ese conocimiento es como un purgante que remueve toda la mierda que has tragado via educación, televisión y panfletos en Cuba. Cuando constatas que otros tienen educación y salud mejor que la suya y además gratis, que en USA no se comen a los negros, que los “pobres inditos latinoamericanos” viven mejor que usted en La HAbana, que en Europa hay sistemas sociales años luz por encima del mejor sueño socialista o que en España a pesar del apoocalipsis que describe el NTV la gente se va de copas los fines de semana, comienza una revolución dentro de esa persona que le impulsa a tomar las riendas de su propia vida con los riesgos que eso conlleva… y por más que pueda no puede volver a la jaula.

    Hoy por ejemplo, casi todos los cubanos han visto un solo presidente o sea es el PRESIDENTE con el que establecen una relación de monarca-súbditos sin saber (o ignorando a propósito) que es exactamente al revés: el presidente es un empleado del pueblo y se tiene que callar cuando el pueblo habla. Y se TIENE que cambiar cada cuatro o cinco años.

    Sal con un micrófono a la calle y pregúntale a todo el que pase que entiende por LIBERTAD. Algunos repetirán el discurso oficial, la mayoría evitará responder porque eso es cosa del enemigo. Pero pocos dirán que es algo personal.

    ¿Cómo le vas a explicar a un pájaro lo que es ser libre si siempre ha estado en su jaula? Seguramente podrá citar los peligros: cazadores, otros animales o hasta ser alcanzado por un rayo. Pero no podrá imaginar la libertad en si misma porque eso no se aprende sino que se ejercita.

    Ese es el gran problema cubano: a ignorancia acerca de todo. Cuba vive en otro mundo, otra era, otra dimensión que solo es posible allí. Por más que nos duela: somos un pueblo ignorante, ausente de este mundo y tiempo. No basta con leer para ser cultos, hay que ser libre, hay que saber pensar, hay que asumir los peligros de ser tu mismo o de cambiarte tú y las cosas. Hay que leer, tener acceso a la información comparar y sacar conclusiones.

    Un pueblo que duerme en la misma paz desde hace 55 años es un pueblo muerto. Contra ese mal no vale ser conscientes de que es el tiempo del “ahora o nunca”. Es demasiado tarde

  4. Y el jinete de la ignorancia? Esa de creerse que se sabe todo sin tener la exeriencia ni la cultura necesaria para valorar la realidad cubana? A veces la ignorancia es solo fingida… muy relacionada con la simulacion, olvidan partes del problema de manera intencional…

    1. Digamos que la ignorancia va de la mano del triunfalismo, muchas veces nos cuesta ver más allá de donde no queremos ver o ver la realidad que muchas veces no nos gusta ver y construimos el imaginario que nuestros oídos quieren oir.

  5. El apocalipsis para Cuba se presenta de diferentes maneras y formas, desde la caída de un gobierno hasta una revolución de calle. El reto está en encontrar como prevenirla. Si es cierto que hay muy poca capacidad de análisis desde nuestros medios de comunicación para entender y prevenir la caída. Dios nos salve de nuestros problemas, aunque creo que a veces Dios se ha olvidado de Cuba.

    Amén.

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