El intelectual comecandela


Caricatura de un intelectual

Por: El Colimador

Existe una peligrosa especie en Cuba que hace más daño que un congreso de comejenes en una barbacoa de madera. Se trata del intelectual comecandela: un tipo que se disfraza de revolucionario y adopta un discurso de masas, pero que en el fondo no es más que un caradura y un aprovechado.

Es fácil reconocerlo, pues es en el 100 % de las veces un completo autosuficiente insuficiente, relleno de sí mismo e incapaz de escuchar las opiniones de sus compañeros; brutal y maleducado con sus subordinados; caprichoso y hostil con sus iguales; y completamente baboso y servil con sus jefes.

Como regularidad los de su especie llevan alguna columna en un periódico, escriben en un blog o supervisan algún proyecto de tipo cultural. En más de una ocasión simultanean estas tareas, porque como su pincha se reduce a decir lo mismo por lo mismo multiplicado por lo mismo, el resultado siempre es lo mismo.

Su discurso no varía nunca, es metatranquiásico, extemporáneo y más desabrido que un arroz sin sal. No esperen nunca encontrar un atisbo de crítica social revolucionaria sobre su país dentro de las letras de estos sujetos. Ellos hablan siempre de lo malo que está el resto del mundo y de lo malo que se va a seguir poniendo, en una retórica apocalíptica que ya hubiese deseado San Juan. Para ellos el libreto tiene cuatro palabras muy bien aprehendidas: Afuera – Malo – Adentro – Bueno.

Al vivir todo el tiempo fuera de la realidad son siempre los impulsores de las ideas más idiotas y los más vivos defensores de los proyectos más irrealizables. Cuando disfrutan del poder tratan de imponer su criterio por encima de toda lógica, martillando cualquier idea racional hasta desintegrarla. Para el intelectual comecandela su forma de vida y existencia se basan siempre en la locura y el tremendismo.

En el plano personal son insufribles, tienen el raro defecto de caerle mal a todo el mundo. Esto es sin dudas una característica única que tipifica la especie, pues hasta tipos como Hitler y Bin Laden le caían bien a alguna gente. Siempre aparentan estar distraídos y poco interesados en lo que dicen los demás, porque para ellos lo que dicen los demás jamás tiene importancia, sin embargo estallan más fuertes que una cafetera tupida cuando un auditorio los tira a mondongo.

Si están con alguna delegación extranjera, algún jefazo o hacen algún viajecito se fingen más pobres que un ratón de ferretería, pues llorar miserias e inspirar lástima a los poderosos forma parte inseparable de sus instintos de supervivencia. Por el contrario, cuando están con sus iguales o subordinados son desprejuiciados y especuladores, lo mismo los ves twitteando con el móvil de última generación que les regalaron que escribiendo cualquier bobería en una laptop de Apple.

El intelectual comecandela es incombustible, no importa cuántas veces se equivoque, él siempre logrará que la culpa le caiga arriba a otro. Como buen corcho es también insumergible, aunque esto no es de extrañar, pues desde siempre es muy conocido que la m…. flota.

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