El patrimonio VS el deterioro y el olvido.


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Se entiende por Monumento Nacional todo centro histórico urbano y toda construcción, sitio u objeto que, por su carácter excepcional, merezca ser conservado por su significación cultural, histórica o social para el país y que, como tal, sea declarado por la Comisión Nacional de Monumentos.

Artículo 10, LEY No. 2 DE LOS MONUMENTOS NACIONALES Y LOCALES

Hace algunos meses comenté en este blog sobre el estado en que se encuentra el histórico Convento de Santa Clara, ubicado en la Habana Vieja. El pasado 18 de marzo se cumplieron 90 años de la protesta cívica de jóvenes representantes de la intelectualidad cubana contra la corrupción republicana conocida como La Protesta de los Trece, bautizo político de ese genial cubano que fue Rubén Martínez Villena. Por información de fuentes dentro de la Oficina del Historiador de la Ciudad, pude conocer que existe la intensión de rescatar el Convento y reparar las áreas que se han perdido aunque por la envergadura de la obra de restauración y el costo de la inversión no será cosa de semanas y meses sino de años y hasta de comisiones de aprobación de financiamiento. Solo espero que en breve tiempo, quizás antes de que se cumpla el centenario de la Protesta podamos contar con un Convento de Santa Clara en mejores condiciones y devuelto a su esplendor de antaño.

Pero hoy no me referiré al Convento, a pesar de que algunas de sus áreas se encuentran casi en ruinas o invadidas por la maleza y hasta por árboles de Tamarindo, hay otras edificaciones de trascendencia nacional y cultural que ya hemos perdido.

En pleno  Centro Habana existe un edificio que por su trascendencia para la cultura nacional fue designado en su momento como Monumento Nacional. Para nada es el Hotel Inglaterra ni el Capitolio Nacional, dos edificaciones ubicadas en la zona que tienen dicha condición, la primera desde 1981 y la segunda desde 2010. En la intersección de las calles Amistad y Barcelona, a menos de 100 metros del Capitolio se encuentra una edificación que por sus condiciones actuales sería muy difícil calcular su valor patrimonial y sobre todo destacar su condición de Monumento Nacional. Pequeña, oxidada y hasta olvidada por el pasar de los años y la ignorancia de muchas de las personas que día a día pasan enfrente de ella, se conserva una tarja de bronce que enuncia en letras mayúsculas la diferencia de esta edificación con sus vecinas de la calle Amistad: MONUMENTO NACIONAL, reza la tarja.

Más abajo, en miniaturas y hasta oxidadas letras se plasma lo siguiente: En esta casa vivió el músico GONZALO ROIG LOBO. 1890-1970.

La oxidada y olvidada tarja
La oxidada y olvidada tarja


Quiéreme mucho,
dulce amor mío,
que amante siempre te adoraré.
Yo, con tus besos y tus caricias,
mis sufrimientos acallaré.
Cuando se quiere de veras,
como te quiero yo a ti,
es imposible, mi cielo,
tan separados vivir.

Gonzalo Roig.

Quizás algunos reconozcan estas estrofas, quizás otros no. Lo cierto es que  forman parte del magistral bolero: “Quiéreme Mucho”, compuesto por Gonzalo Roig o Julio Gonzalo Elías Roig Lobo. Roig, uno de los músicos que llenaba la escena cubana, desde principios del siglo XX hasta su séptima década, nació en La Habana, el 20 de julio de 1890, y falleció en esta misma capital el 13 de junio 1970. Compuso canciones, boleros, barcarolas, caprichos afrocubanos, guajiras, claves, danzones, congas, rumbas, sones, romanzas, puntos guajiros, marchas, popurrís, pregones, habaneras, guarachas, valses, revistas musicales y zarzuela. Sus obras se cuentan por cientos. Cecilia Valdés, estrenada en el teatro Martí el 26 de marzo de 1932, es considerada internacionalmente como la zarzuela cubana más representativa de nuestro teatro lírico. Pero Quiéreme mucho es su obra más difundida, cantada por Omara Portuondo, Esther Borja, Paloma San Basilio, Mirelle Matheu, Pedro Vargas, Plácido Domingo, Alfredo Graus o Julio Iglesias, entre otros intérpretes cubanos y extranjeros.

Según la ley No.2 en su artículo 10:

Declarado Monumento Nacional o Monumento Local una construcción, un centro histórico urbano, sitio u objeto, se considerará de interés social y quedará sujeto a la protección y a las restricciones que se establecen por esta Ley.

Aunque la designación del inmueble como Monumento Nacional le correspondió al entonces Consejo Nacional de Cultura, institución que antecedió al hoy Ministerio de Cultura fundado en 1976 dentro del proceso de institucionalización de los Órganos de la Administración Central del Estado, existen sobradas razones para considerar la casa con tal condición y no entiendo el por qué del abandono, el deterioro y el olvido.

Intenté llamar al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, instancia encargada de precisar y declarar los bienes que deben formar parte del patrimonio cultural de la nación, pero por ninguno de sus teléfonos pude comunicar con ellos. Entonces consulté su página web: http://www.cnpc.cult.cu e intenté tener acceso al listado de Monumentos Nacionales, pero aunque parezca increíble no tienen publicado el dichoso listado.

Según una amiga, quien trabaja en el Ministerio de Cultura, es muy probable que el inmueble esté fuera de la lista de Monumentos Nacionales iniciada a partir de 1978 por el Ministerio de Cultura. Ella me comentaba que por el estado actual de la casa natal de Gonzalo Roig es prácticamente imposible poder restaurarla a las condiciones en que se encontraba en su momento, aunque ambos llegamos a la conclusión de que si se pusiera un poco de empeño podría funcionar en ella un Museo o un Centro Cultural que perpetué la memoria y obra del compositor.

No obstante, ni ella ni ninguno de los vecinos de la zona a quienes consulté sobre el inmueble me supieron responder la siguiente pregunta: “¿por qué se mantiene aún la tarja identificativa de Monumento Nacional?”

Es deber de todas nuestras instituciones  fundamentalmente de los gobiernos locales preservar el patrimonio nacional. Debemos desechar el concepto de que todo lo que no genere ingresos no debe de ser preservado y luego mantenido. Aunque Cuba es uno de los países líderes a nivel mundial en preservación de la memoria cultural, tenemos aún asignaturas pendientes. Ejemplos como el de la Casa Natal de Roig nos  enseñan lo que ocurre cuando el olvido, la desmemoria y hasta la burocracia les pasan factura a lo patrimonial.

He aquí las evidencias:

El inmueble ubicado en la Calle Amistad esquina Barcelona, en Centro Habana.
El inmueble ubicado en la Calle Amistad esquina Barcelona, en Centro Habana.
¿Quién va a pensar que este inmueble es unMonumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es unMonumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es un Monumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es un Monumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es un Monumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es un Monumento Nacional?
Según una vecina hace algunos años que el techo desapareció.
Según una vecina hace algunos años que el techo desapareció.
¿Quién va a pensar que este inmueble es Monumento Nacional?
¿Quién va a pensar que este inmueble es Monumento Nacional?
Una puerta cerrada con candando evita observar el interior de las ruinas
Una puerta cerrada con candando evita observar el interior de las ruinas
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Un comentario en “El patrimonio VS el deterioro y el olvido.

  1. Creo que en una ocasión yo pasé por esa calle, no recuerdo bien. Pero creo que vi esa casa. Ignoraba el patrimonio y la riqueza que esconde dentro. Es lamentable que cosas así sigan ocurriendo en Cuba.

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