Habemus Papam: La inmensa carga de Franciscum.


VATICAN-POPE-VOTE-CONCLAVE

Annuntio vobis gaudium magnum;

Habemus Papam:

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,

Dominum Jorge Mario Bergoglio,

Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Bergoglio,

Qui sibi nomen imposuit Franciscum.

Con estas palabras, el cardenal francés Jean-Louis Tauran, protodiacono del Colegio Cardenalicio, comunicó al mundo, en especial a los más de 1200 millones de feligreses, el nombre del nuevo Papa de la Iglesia Católica. Minutos después, un hombre de andar pausado, y a la vez vigoroso y con rostro de aún sorpresa y de incredulidad saludaba al mundo como nuevo Vicario de Cristo asumiendo una carga para nada fácil y extremadamente compleja.

Estoy seguro que al igual que yo, gran cantidad de cubanos pudimos seguir en vivo los sucesos desde Roma gracias a la excelente cobertura informativa de la cadena multinacional Telesur, que desde el mismo momento en que comenzó a despedirse desde el techo de la Capilla Sixtina la fumata blanca, comenzó una transmisión especial minuto a minuto esperando la presentación del nuevo papa, hecho que ocurrido pasadas las 3 de la tarde (hora local de Cuba).

Y vaya que fue histórica para el catolicismo la jornada de ayer miércoles 13 de marzo de 2013. Por primera vez en la historia un latinoamericano encabezará el Trono de San Pedro; su nombre de nacimiento Jorge Mario Bergoglio, de origen argentino, nacido en Buenos Aires en diciembre de 1936, que unido al hecho de ser el primer papa no europeo, será además el primer miembro de la orden jesuita en llegar al puesto y el primero en adoptar el nombre de Francisco.

“La elección de su nombre no ha sido casual. La Iglesia necesita en estos momentos un nuevo Francisco que la ilumine y guíe“, expresó una monja argentina inquirida por periodistas de Telesur sobre el impacto de la elección de Bergoglio.

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San Francisco de Asís: posible referente del pontificado de Francisco

Su comentario no deja de estar en lo cierto pues el nombre del nuevo pontífice es una clara alusión a San Francisco de Asís, santo católico y símbolo del desprendimiento, la austeridad y el servicio a los pobres y débiles. En ese sentido, el Papa Francisco, cuyo origen jesuita pesa mucho en su decisión del nombre, ha decidido enviar un mensaje de un pontificado dispuesto a trabajar por una iglesia más sencilla, más humilde y austera y con más contacto con el pueblo, sobre todo al nivel del Vaticano, la Curia Romana y sus instituciones. Bueno al parecer eso es lo que muchos señalan guiándose por su nombre, aunque sería bueno señalar que su antecesor, el hoy Papa emérito Benedicto XVI, expresó en 2005 que la elección de su nombre en homenaje al pontificado de Benedicto XV ocurrido en plena I Guerra Mundial buscaba: “poner mi ministerio al servicio de la reconciliación y de la armonía entre los hombres y los pueblos, profundamente convencido que el gran bien de la paz es sobre todo don de Dios, don frágil y precioso que debe ser invocado, tutelado y construido día tras día con el aporte de todos”. En cambio, Benedicto XVI dejó una Iglesia sumida en el escándalo, la incertidumbre y las críticas sobre todo en aspectos como la corrupción y la pedofilia.

Por lo pronto Francisco tiene mucho que hacer. A estas horas ya es muy probable que haya podido tener acceso al secretísimo informe sobre las conductas impropias y corrupción en el seno del Vaticano, que el papa emérito Ratzinger encomendó a su sucesor. Muchos consideran que el contenido del informe y la gravedad del problema pudieron ser las verdaderas causas de la repentina renuncia del Papa anterior. En lo personal considero que la elección de un jesuita al frente de la Iglesia es una jugada bien interesante y digamos que podría responder a una estrategia bien pensada. La fidelidad y compromiso, la cultura de austeridad y hasta cierto punto el sentido de disposición de sus miembros a enfrentarse a grandes tareas por el bien de preservar la existencia de la Iglesia son características bien conocidas de los jesuitas.

Pero Bergoglio no es una persona desconocida. En Argentina es querido por algunos y odiado por otros, lo que lo convierte en un Papa polémico. Según los preceptos de su orden, los jesuitas deben además de hacer votos de obediencia y castidad, ser símbolos de austeridad y apego a la pobreza. En ese sentido Bergoglio ha jugado entre dos aguas, a la par de que públicamente ha declarado vivir austeramente y de tener un verdadero sentido de justicia social y de lucha contra la pobreza, no ha podido desligarse de su pasado que muchos vinculan con la dictadura argentina.

Bergoglio recibió acusaciones de haber “colaborado” con el gobierno de facto de 1976 a 1983, sobre todo luego de prestar declaración en el juicio de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) con motivo del secuestro y la tortura de dos sacerdotes jesuitas en ese predio, que en la actualidad funciona como Museo del Memoria. El ex arzobispo de Buenos Aires declaró ante el Tribunal Oral Federal 5 porteño, aunque siempre negó las acusaciones.

Bergoglio era el superior de los jesuitas en la Argentina y en mayo de 1976 retiró la licencia religiosa a los curas Francisco Jalics y Orlando Yorio, dos subordinados del ex cardenal en la Compañía de Jesús y políticamente más activos que él. Más tarde, los dos sacerdotes fueron secuestrados por un grupo de la ESMA, poco después de perder la protección religiosa, y se los envió a ese predio, en donde fueron torturados, supuestamente por su militancia en defensa de los derechos de los pobres.

Su compatriota, el activista por los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel expresó en reciente entrevista a BBC Mundo que: “Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no“.

Lo cierto es que Bergoglio no será un Papa de muchos cambios. Su posición conservadora en cuestiones como el aborto y el matrimonio homosexual (posiciones que le valieron fuertes disputas con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina) lo hará un Papa continuador de la línea de Benedicto XVI.

El entonces cardenal Bergoglio tuvo en ocasiones fuertes enfrentamientos con la mandataria argentina Cristina Fernández.
El entonces cardenal Bergoglio tuvo en ocasiones fuertes enfrentamientos con la mandataria argentina Cristina Fernández.

Aunque a mi modo de ver su elección es una estrategia que busca poner un Papa con mano dura y pensamiento “austero” para poner orden y control en los ocultos escándalos de corrupción ligados principalmente a la poderosa Banca Vaticana que maneja miles de millones de dólares y es sostén económico de la Iglesia y su clero.

Hace casi 35 años el Papa Juan Pablo I intentó centrar como uno de los objetivos la limpieza de la Banca. Treinta y tres días después fue encontrado muerto en su cama poco antes del amanecer del 29 de septiembre de 1978. Según las fuentes oficiales, murió de un infarto. Dado que es imposible realizar una autopsia a un Papa, el misterio que levantó su muerte permanece hasta ahora en el silencio.

Por lo pronto el catolicismo ya tiene un nuevo líder. Una elección que cumple con la inmensa deuda de la Iglesia de satisfacer a los fieles de Latinoamérica quienes representan en este minuto el 42% de los católicos a nivel global. Pero será un Papa nacido en argentina, pero de padres italianos y mente europea y conservadora aunque con rasgos de apertura pero no mucha. Por lo pronto solo me queda decir:

Bonus fortuna Franciscum. Youll ‘postulo eam

(Buena suerte Francisco. La vas a necesitar)

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